Trump entregará el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El momento podría ser MUY incómodo

Sin importar qué selección dispute la final de la Copa del Mundo de 2026, el próximo 19 de julio podría vivirse un momento incómodo en Nueva Jersey cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregue el trofeo al equipo campeón.

Trump ha librado una guerra contra uno de los países que participan en el torneo y una guerra verbal contra muchos otros. Ha insultado a la población o a los líderes de varias naciones, ha intentado influir en elecciones en Sudamérica, ha impuesto aranceles a economías de todo el mundo y ha roto antiguas alianzas mientras busca redefinir el orden mundial bajo una política exterior basada en el principio de “Estados Unidos primero”.

Aunque Estados Unidos sigue sin ser favorito para conquistar el torneo, la selección masculina ha alimentado la ilusión de sus aficionados tras una sólida actuación en la fase de grupos. Pero si los estadounidenses terminan levantando el trofeo, será gracias a un equipo integrado por varios jugadores inmigrantes. El máximo goleador del equipo después de dos partidos es Folarin Balogun. Su madre, originaria de Nigeria, tenía siete meses de embarazo cuando quedó imposibilitada de salir de Nueva York. Balogun pasó la mayor parte de su vida en el Reino Unido y juega profesionalmente para el Mónaco, de la primera división francesa, pero puede representar a Estados Unidos gracias a la ciudadanía por nacimiento.

El derecho de toda persona nacida en Estados Unidos a obtener automáticamente la ciudadanía está protegido por la Decimocuarta Enmienda. Sin embargo, la Corte Suprema, de mayoría conservadora, analiza actualmente si Trump puede dejar sin efecto ese derecho.

Si Trump lograra imponer su criterio, Balogun estaría representando a Nigeria o Inglaterra.

Trump declaró la guerra a Irán, país que aún no ha sido eliminado de la Copa del Mundo pese a que su selección enfrentó restricciones adicionales durante el torneo.

También calificó a España, una de las favoritas al título, como “un espectáculo de horror” por oponerse a la guerra contra Irán y amenazó con cortar todo el comercio con ese país. Australia fue una de varias naciones apuntadas por Trump por no haber apoyado la ofensiva contra Irán, a pesar de que el mandatario no intentó construir previamente una coalición internacional antes de lanzar la operación militar junto con Israel.

Su cambiante relación con la OTAN mantiene en alerta a gran parte de Europa occidental, considerada el centro de poder del fútbol mundial.

En otra ocasión describió a Bruselas, capital de Bélgica y sede de la OTAN, como un “agujero infernal”.

También dijo que Noruega era “una broma” porque no recibió el Premio Nobel de la Paz. Posteriormente, la FIFA, organismo rector del fútbol mundial, le otorgó un reconocimiento propio por la paz.

Los líderes de Francia y Alemania han debido maniobrar cuidadosamente para tratar de mantener una buena relación con Trump sin deteriorar los vínculos con Estados Unidos. Mientras tanto, aliados del presidente han fortalecido relaciones con partidos de extrema derecha en Europa.

Trump pareció incluso disfrutar de la reciente caída política del primer ministro del Reino Unido. El Reino Unido incluye a Inglaterra y Escocia, donde el mandatario posee un campo de golf que contribuyó a reforzar su rechazo hacia las energías renovables, como los parques eólicos marinos.

Durante su primer mandato calificó a Haití y a países africanos como “países de mierda”. En la campaña presidencial de 2024 difundió además una teoría conspirativa falsa según la cual solicitantes de asilo haitianos estaban comiéndose las mascotas de los residentes de Ohio. Ahora, la Corte Suprema, de mayoría conservadora, le permitirá deportar a haitianos que contaban con un estatus legal temporal en Estados Unidos.

Trump también ha tensado la relación con los otros dos países anfitriones de la Copa del Mundo, México y Canadá, mediante aranceles, la construcción del muro fronterizo y amenazas recurrentes sobre la soberanía canadiense.

Asimismo, ha manifestado su intención de recuperar el control del Canal de Panamá, que fue devuelto a Panamá durante el Gobierno de Jimmy Carter.

En Sudamérica, ha intervenido en la política regional al ofrecer un rescate financiero a Argentina con el objetivo de fortalecer políticamente a su aliado, el presidente Javier Milei. Estados Unidos también mantiene una relación cercana con Paraguay, donde diversos informes señalan que Washington identifica oportunidades para desarrollar centros de datos. La relación con Ecuador también es estrecha y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han participado en operaciones contra el narcotráfico.

En contraste, Trump impuso aranceles del 40 % a Brasil para castigar al adversario político de su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro. Bolsonaro cumple actualmente una condena de 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado.

También respaldó al partido de extrema derecha que ganó las elecciones de Colombia este mes con su líder, Abelardo de la Espriella, al frente de lo que fue una segunda vuelta extremadamente reñida.

En una reunión celebrada en el Despacho Oval, Trump acusó al presidente de Sudáfrica de cometer un “genocidio” contra agricultores blancos. Mientras ha restringido el acceso al asilo para gran parte del mundo, el Gobierno de Trump ha facilitado la llegada de sudafricanos blancos a Estados Unidos.

Las reuniones en el Despacho Oval se han convertido en una especie de prueba para los líderes extranjeros. Este año, Trump incluso hizo una broma sobre Pearl Harbor al recibir a la nueva primera ministra de Japón.

Estados Unidos también parece haber modificado su postura respecto de Ghana. Mientras el Gobierno de Joe Biden se oponía a leyes locales contra las personas LGBTQ, el Gobierno de Trump guardó silencio frente a una legislación aprobada el mes pasado que contempla penas de prisión tanto para personas LGBTQ como para quienes defiendan sus derechos. Tampoco condenó una ley similar aprobada en Senegal, lo que llevó a algunos activistas a acusar a Washington de contribuir al clima de hostilidad contra la comunidad LGBTQ en algunos países africanos.

La República Democrática del Congo enfrenta actualmente un brote de ébola, situación que ha reavivado interrogantes sobre los recortes a la ayuda exterior aplicados al inicio del segundo mandato de Trump.

La Embajada de Estados Unidos en Sarajevo amenazó con revisar el papel de Washington en la región tras una disputa diplomática con países europeos y después de que Donald Trump Jr. visitara a un líder separatista que anteriormente había sido sancionado por el Gobierno de Bosnia-Herzegovina.

Aunque posteriormente la Corte Suprema anuló la medida, los amplios “aranceles recíprocos” impuestos por Trump en 2025 ejercieron una presión desproporcionada sobre Bosnia-Herzegovina y Túnez.

Trump mantiene además relaciones estrechas con Arabia Saudita, pese a los recelos sobre la situación de los derechos humanos en ese país. No obstante, Arabia Saudita figura entre los Estados del golfo Pérsico que observan con inquietud las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, desarrolladas en Ginebra, Suiza. De manera paralela, el reciente llamado de Trump para que más países de Medio Oriente se sumen a los Acuerdos de Abraham y normalicen relaciones con Israel ha generado dudas y presión adicional sobre Arabia Saudita, Jordania, Egipto y Qatar.

Estados Unidos sigue siendo una superpotencia con enorme influencia global. Sin embargo, la versión de la política exterior impulsada por Trump, aunque refleja claramente sus prioridades y alianzas personales, también genera situaciones incómodas en distintos lugares del mundo. Eso sí, es probable que pocos futbolistas estén pensando en esas tensiones si tienen la oportunidad de levantar el trofeo de la Copa del Mundo.

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