Hay al menos una docena de equipos de television abarrotando la acera. Todas las cámaras apuntan sus objetivos hacia un mismo punto: la entrada del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid.
Incluso alguno vecinos del distrito de Carabanchel se acercan a observar la escena, teléfono celular en mano, y así capturar lo que parece un momento único.
Lo que buscan con tanto anhelo es grabar una operación altamente publicitada en los medios de comunicación en las últimas horas: la llegada a este centro hospitalario de los 14 españoles que iban a bordo del crucero MV Hondius, donde se registró un brote de hantavirus, antes de que inicien su período de cuarentena.
Un arribo que se produce a las 4.30 p.m. (hora local) con una destacada presencia policial que vigila los aledaños del hospital. Los 13 pasajeros y un miembro de la tripulación de nacionalidad española llegan en dos autobuses blancos, fuertemente custodiados y aislados del espacio exterior. De fondo, algunos de los vecinos los reciben con un tímido aplauso, a forma de bienvenida.
Y es que la intención de las autoridades es esa, minimizar toda posibilidad de contacto con la población local en un operativo que reduce los riesgos al mínimo, según destacan desde el Ministerio de Sanidad.
Tal es el recelo puesto en esta operación que, aunque todos ellos llegan sin síntomas, deberán permanecer un mínimo de siete días aislados y de forma obligatoria en el Gómez Ulla. Pero esta cuarentena podría extenderse todavía más tiempo. Esto es si la justicia recibe otra petición de las autoridades para alargar la obligatoriedad del aislamiento.
The-CNN-Wire
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