¿Es posible hacer una película con 2.000 productores? Un inusual experimento cinematográfico demuestra que sí

(CNN Español) — En las calles de Montevideo ya está en marcha el rodaje de “La uruguaya”, película basada en la novela homónima del argentino Pedro Mairal. Hasta aquí, nada fuera de lo normal: una película que parte de un best-seller y se filma en el país que le da nombre. Sin embargo, vista de cerca, esta película es todo menos normal.

“La uruguaya” cuenta la historia del argentino Lucas Pereyra, un escritor cuarentón casado, padre de un hijo, que viaja por el día a Montevideo a buscar dólares y saltarse las restricciones cambiarias impuestas en su país, y de paso encontrarse con Magalí Guerra, una joven que conoció tiempo atrás y en la que no ha dejado de pensar. Sin embargo, las cosas en Montevideo no salen como él esperaba.

El escritor y editor Hernán Casciari, fundador de la revista Orsai, que se convirtió en referente de las letras argentinas y que con el tiempo expandió su proyecto y cuenta con una editorial y un área audivosual, compró con Orsai Audiovisual los derechos de “La Uruguaya”.

Ni fondos ni subsidios ni crowdfunding

Y entonces Orsai puso en marcha la producción de “La uruguaya” con un modelo de financiamiento como mínimo inusual para la industria cinematográfica: ni grandes capitalistas ni fondos ni subsidios ni crowdfunding.

El rodaje de “La Uruguaya” en las playas montevideanas, donde productores asociados participaron como extras en la filmación de una escena de fiesta. (Crédito: cortesía de la productora @atlantico_content)

¿Entonces cómo? El equipo de Orsai fijó el presupuesto de la película en US$ 600.000 y abrió en enero una convocatoria para que el público la financiara a través de la compra en bonos de US$ 100. Con la compra, los inversionistas se convierten en productores asociados. “Inversionistas” es la palabra clave: no son donantes, son inversionistas que, si la película genera ganancia, cobrarán su parte.

“El método es el método de siempre: es pedirles plata a capitalistas para hacer producciones culturales, con la diferencia de que en este caso nuestro capitalista es la comunidad. Pero es un capitalista que quiere algo a cambio. Y eso que quiere a cambio son los dividendos, como cualquier productor asociado de cualquier producción audiovisual”, explica Casciari a CNN en Español.

Los socios productores llegaron rápidamente desde todo los rincones del mundo: Argentina, Uruguay, pero también Estados Unidos, Israel, Alemania y Nueva Zelandia, por mencionar algunos.

Y el proyecto se puso en marcha con la participación de sus 1.937 productores asociados a través de una aplicación diseñada especialmente para el proyecto.

Los productores preguntan, opinan, toman decisiones y hasta actúan. Definieron, por ejemplo, quiénes serían los protagonistas de la película, luego de ver varias parejas a las que se había hecho el casting. Definieron, también, que querían que la película fuera a cines comerciales (incluso cuando algunos integrantes del “núcleo duro” del proyecto, entre ellos Casciari, estaban en contra). Las votaciones tienen reglas estrictas, por ejemplo que debe haber un quórum del 51% para que las decisiones sean vinculantes.

Y además han ocupado otros roles: extras en el rodaje, encargados de documentar el proceso, asistentes de producción que destraban dificultades. “Es bastante insólito, divertido por la forma en que trabajan y cómo se convierte en un músculo productivo muy fuerte que 2.000 personas estén queriendo que algo ocurra. Lo que termina funcionando es ese músculo, esas ganas tremendas de que ocurra”, dice al respecto Casciari.

“La uruguaya”, más que una adaptación de la novela de Pedro Mairal, es una respuesta a Lucas Pereyra, su protagonista, explica Hernán Casciari.(Crédito: foto cortesía de Esteban Madriaga)

A través de la aplicación, los productores asociados pueden hacer un seguimiento paso a paso del proceso. Para quienes no son productores y quieren más detalles, hay un podcast del productor Gabo Grosvald que permite adentrarse en este experimento audiovisual único.

Una anécdota que a esta altura es más que conocida resume el espíritu de trabajo colectivo: cuando comenzó el proceso de venta de bonos, no tenían abierta una cuenta bancaria en Uruguay para recibir los depósitos. Un productor asociado, desconocido para el equipo, ofreció su cuenta y hasta pasó su contraseña bancaria. Llegó a tener en su poder US$ 120.000 de la película. Se trataba de Sebastián ‘Papelito’ Fernández, exjugador de la selección uruguaya, que participó en el mítico mundial de Sudáfrica en 2010 donde la celeste quedó en cuarto lugar.

Inteligencia colectiva

Entre los trols, la desinformación y los discursos de odio, por mencionar apenas tres ejemplos, es mucho el bombardeo que recibimos en contra de internet (a través del mismo internet). Sin embargo, este proyecto demuestra, para Casciari, todo lo contrario: el potencial para que se desarrolle la inteligencia colectiva. “Lo que ocurre con internet en los últimos 20 años es que empezamos a descubrir, muy de a poquito al principio, que todo lo que se decía en los tiempos analógicos respecto a las masas, que son estúpidas, en internet ocurre todo lo contrario. Cuanto más gente, más inteligencia. Y es alucinante cómo ocurre esto. Esto pasa en la Wikipedia, pasa en las comunidades de personas que subtitulan películas gratuitamente. Cuanto más son, más orden, más control y más creatividad”, dice, y asegura que en el desarrollo de “La uruguaya” pasa “exactamente lo mismo”.

Además destaca que “un montón de gente está aprendiendo a hacer cine como si fuera un taller, (pero) muchísimo más entretenido y sobre todo más real que cualquier taller de cine teórico”.

En esto coincide Esteban Madriarga, uno de los productores asociados de esta “locura”, como la califica. “Lo vi como una oportunidad para conocer lo que es una película por dentro”, dice a CNN cámara en mano, antes de que comience un día de rodaje y con él su tarea de documentar en fotos lo que está sucediendo y compartir las buenas nuevas con sus miles de socios.

Además de la historia de Lucas Pereyra y Magalí Guerra, “La uruguaya” ofrece una mirada única de la ciudad de Montevideo.(Crédito: cortesía de la productora @atlantico_content)

Más que una adaptación, una respuesta a “La uruguaya”

Desde su publicación en 2016, “La uruguaya” se abrió camino y su éxito rápidamente trascendió el Río de la Plata. ¿Pero por qué esta novela precisamente?

Casciari destaca que es una novela “muy generacional” que refleja, por un lado, al cuarentón en crisis, y por otro, “una época del argentino patológicamente estupidizado por el dólar y por conservar no sé que, esa cosa tan de clase media que tiene el porteño absurdo”.

Sin embargo, Casciari afirma que más una adaptación en sí misma, la película es “casi una respuesta feminista” a Lucas Pereyra, el protagonista de la novela. Y esto también tiene que ver con el equipo, que está encabezado en gran medida por mujeres. “Me parece que hay una respuesta cinematográfica a una incertidumbre literaria”, explica.

El largo recorrido por delante

Está previsto que el 28 de diciembre se haga una primera presentación pública de “La uruguaya” para los productores asociados. Pero este no será el estreno en sí mismo, explica Casciari, sino “una especie de focus group” porque los socios definirán si ese es el corte final o se introducen cambios. Para eso, recibirán una serie de preguntas de aspectos que se puedan editar y sobre los que podrán decidir.

Luego de que esté el producto final, el objetivo del equipo es que la película recorra festivales y eventualmente pueda emitirse en cines y plataformas de streaming. Pero ese no será el final del recorrido. El ciclo terminará con una serie de exhibiciones en grandes teatros de distintos países en las que participen los protagonistas, los guionistas, la directora y otros miembros del equipo.

“Canelones” ya está en marcha

Mientras avanza el rodaje de “La uruguaya”, ya está en marcha el próximo proyecto de Audiovisual Orsai. “Canelones”, una miniserie de seis capítulos de media hora cada uno, también se financiará enteramente por socios productores, que ya pueden comprar los bonos online. A diferencia de “La uruguaya”, no hay un monto preestablecido. Los bonos están en venta hasta el 31 de diciembre y, dependiendo del dinero que se haya recaudado hasta ese momento, se establecerán los parámetros del rodaje.

“Canelones” contará una historia verídica que le sucedió a la madre de Casciari en 2015 y ocurre en Mercedes, Argentina, su ciudad natal. Y será la segunda producción que, como hizo Casciari con proyectos anteriores, deja de lado a intermediarios para construir directamente con la comunidad.

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