Este lunes, la justicia estadounidense condenó a cadena perpetua a Ismael Zambada García, alias el Mayo, quien en agosto de 2025 se declaró culpable de varios delitos relacionados al narcotráfico y al crimen organizado.
Nacido en Sinaloa, Zambada de joven trabajaba como agricultor. Pero en la década de los 80 incursionó en un campo distinto. En esa época, comenzó a colaborar con el Cartel de Guadalajara y después con el Cartel de Juárez, en aquel entonces liderado por Armando Carrillo Fuentes, un famoso narcotraficante conocido como el Señor de los Cielos porque utilizaba una gran flota de avionetas para traficar droga.
Tras la muerte de Carrillo Fuentes, el Mayo creó su propia organización criminal, el Cartel de Sinaloa, que por años dirigió junto con Joaquín “el Chapo” Guzmán. También conocido como Cartel del Pacífico, el Cartel de Sinaloa amplió la producción y el envío de drogas a Estados Unidos, incluyendo heroína, marihuana, metanfetaminas y ahora fentanilo, así como el manejo del tráfico de cocaína desde el sur del continente.
Además, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo ha asociado con un esquema de lavado de dinero que involucra a empresas y presuntos contratos gubernamentales en México, otro factor que ha contribuido a que el cartel sea considerado una de las mayores organizaciones criminales del mundo.
Mientras el Mayo expandía su poder, un hecho que lo puso en la mira de Estados Unidos, que llegó a ofrecer una recompensa de US$ 15 millones por su captura, muchos familiares cercanos fueron detenidos y extraditados a territorio estadounidense. Uno de ellos fue su hijo Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo, quien fue detenido en México en 2009, extraditado y procesado en Illinois, donde se declaró culpable de narcotráfico en 2013 y en 2019 fue sentenciado a 15 años de prisión.
Muchos de esos procesados colaboraron con la justicia estadounidense a cambio de sentencias reducidas, lo que sirvió en el juicio en contra del Chapo Guzmán, condenado a cadena perpetua también en 2019.
Tras una fuerte lucha interna, que incluyó un atentado en su contra, el Mayo quedó como líder del Cartel de Sinaloa, junto con los hijos del Chapo Guzmán, conocidos como Los Chapitos.
De acuerdo con el sitio especializado Insight Crime, la alianza entre estos bloques fue una de las principales razones por las cuales el Cartel de Sinaloa se consolidó como uno de los más poderosos de la región. Sin embargo, esta unión no ha estado exenta de sobresaltos. La batalla interna ha sido constante y de alguna manera derivó en la detención del Mayo en Estados Unidos.
Según lo que reconstruyó la justicia estadounidense con base en testimonios, el 25 de julio de 2024, el Mayo viajó en un avión privado desde México hasta El Paso, Texas, acompañado por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del Chapo. Una vez allí, ambos fueron arrestados. El Mayo dijo entonces que fue llevado con engaños en ese vuelo y la manera en que se dio esta detención es objeto de fricciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos.
Desde México, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum exige que Estados Unidos aclare en qué condiciones se dio la aprehensión y acusa una posible violación a la soberanía nacional. En tanto, la Fiscalía General de la República (FGR) investiga si hubo irregularidades en este traslado y dice que tiene abiertas 32 investigaciones contra el Mayo, así como órdenes de arresto.
Mientras, Zambada ya había anticipado que aceptaría la pena que le imponga la justicia estadounidense que asume que será de cadena perpetua, aunque pidió no ser enviado a una prisión de máxima seguridad y que se contemplen sus problemas de salud.
Sus abogados difundieron este mes una carta en la que argumentaban su edad, 76 años, y su estado físico para sostener el pedido. La misiva tenía editados los detalles sobre la condición del Mayo. Únicamente decía que sus malestares son crónicos “y probablemente se exacerbarán a medida que el acusado envejezca”.
Durante la sentencia este lunes, el juez reveló que expedientes médicos sellados muestran que Zambada está experimentando un deterioro de las capacidades cognitivas y otras condiciones médicas potencialmente progresivas.
Tal como varios expertos han dicho a CNN, cuando cae un líder del narcotráfico siempre hay muchos otros disponibles para sucederlo, con lo que la asociación criminal —al menos de momento— sigue activa.
Insight Crime sostiene que es posible que otro de los hijos del Mayo, Ismael Zambada Sicairos, alias el Mayito Flaco, quien no ha sido arrestado, se convierta en su heredero. Mientras, la lucha por el liderazgo ha generado estragos en Sinaloa, con fuertes enfrentamientos que no han cesado.
De Los Chapitos, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, ambos hijos del Chapo Guzmán, permanecen prófugos. El Gobierno de Estados Unidos ofrece una millonaria recompensa por información que lleve a su captura.
En tanto, la tensión entre las dos principales facciones rivales, Los Chapitos y Los Mayos, sigue cobrando vidas. Desde septiembre de 2024 —cuando comenzaron los enfrentamientos entre ambos grupos— hasta mayo de este año —la cifra más reciente—, Sinaloa ha registrado 2.829 homicidios dolosos, según estadísticas oficiales. Cálculos de organizaciones especializadas en crimen organizado estiman que un alto porcentaje de ese total se deriva del choque entre Chapitos y Mayos y que miles de personas más están desaparecidas.
Un reporte de la organización International Crisis Group describe la batalla interna en el Cartel de Sinaloa y sus consecuencias para el estado. Además de Los Chapitos y Los Mayos, dice el documento, en el cartel hay otros dos bloques, uno liderado por Aureliano Guzmán, el Guano, hermano del Chapo, y otro encabezado por Fausto Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro.
“El panorama criminal en Sinaloa está muy fragmentado”, dijo a CNN David Mora, analista de International Crisis Group autor del informe, quien destacó que esas cuatro facciones llegan a realizar alianzas con alrededor de 20 células para controlar diversos mercados ilegales: tráfico de drogas, manejo de máquinas tragamonedas, contrabando de bebidas alcohólicas o cigarrillos y extorsión a negocios.
Frente a ese contexto, expuso Mora, es poco probable que la sentencia contra el Mayo vaya a tener algún cambio en la dinámica criminal que se observa en Sinaloa.
“Ahora, que se declare culpable y se le sentencie a prisión de por vida, cadena perpetua, ¿va a tener un impacto en la producción y tráfico de fentanilo? Definitivamente no. Y es tan evidente como que solo hace falta ver la historia reciente del país y de la guerra contra las drogas”, dijo.
Otros especialistas coinciden con el pronóstico de que la violencia en Sinaloa no terminará con la sentencia contra el Mayo. Según la organización Armed Conflict Location and Event Data (ACLED), la violencia que se desató tras la captura del Mayo no se ha limitado a Sinaloa, sino que se ha extendido hacia otras zonas de influencia de la organización criminal.
“La escalada del conflicto parece estar impulsada por los intereses de la facción del Mayo en aumentar su control en los pueblos y ciudades a lo largo de la costa, donde la facción de Los Chapitos ha mantenido mayor influencia, para ampliar el alcance de sus operaciones, que tradicionalmente se han concentrado en zonas limítrofes con el estado de Durango”, dice ACLED, y agrega que la violencia se ha extendido a zonas rurales de Culiacán.
Además, organizaciones rivales han intentado sacar provecho de la situación del Cartel de Sinaloa. Una de ellas es el poderoso Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Datos registrados por ACLED apuntan hacia una intensificación del conflicto entre los dos carteles. Este enfrentamiento hace que Chiapas —en la frontera sur de México— y otras zonas muy disputadas sigan corriendo el riesgo de una escalada de la pugna, según la ONG.
ACLED destaca que estos grupos criminales suelen adaptarse rápido a situaciones de presión, reacomodando sus tácticas. A veces, “cierto grado de desescalada del conflicto también señala que los grupos criminales pueden haber optado por otras expresiones de violencia, como las desapariciones forzadas, que se han disparado en Sinaloa en el primer trimestre de 2025 en relación con el mismo periodo de 2024”.
Frente a la violencia en Sinaloa y otras partes de México, la respuesta del Gobierno de Sheinbaum a los carteles se ha visto marcada por la fuerte presión de la administración de Donald Trump, “respondiendo a la actividad criminal organizada y a la violencia en el país utilizando estrategias familiares estilo kingpin, que conllevan riesgos adicionales de fragmentar aún más el panorama criminal y crear vacíos de poder”, dice ACLED en su informe.
“La intensificación del conflicto en Sinaloa ha expuesto a la población civil a una mayor violencia por alinearse con el grupo rival y a un aumento de los niveles de extorsión, ya que los grupos criminales buscan fuentes de ingresos para financiar su guerra. Si la violencia llegara a extenderse aún más, las perspectivas para los civiles serían sombrías”, agrega.
En 2010, en una inusual entrevista que dio al periodista mexicano Julio Scherer para la revista Proceso, el Mayo habló de sus actividades y de sus relaciones con otros narcotraficantes, como el Chapo, y dijo que su captura o muerte —al igual que la de otros capos— no acabará con el narcotráfico en México porque “el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”.
“El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí”, aseguró entonces.
Ahora, con su sentencia en Estados Unidos, la pregunta de si algo cambiará en México vuelve a estar en el aire. Sobre esto, los especialistas coinciden en un punto: no hay indicios que vaya a ser así.
Con información de María Santana
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