El terremoto pone a prueba a Abelardo de la Espriella y altera sus prioridades al inicio de su Gobierno

Abelardo de la Espriella comenzaba apenas el cuarto día de su mandato como presidente de Colombia cuando una tragedia golpeó al país el lunes y llegó para desafiar a su Gobierno: un fuerte sismo de magnitud 7,4 que sacudió el oeste colombiano, con un saldo que hasta ahora supera las 200 personas fallecidas y más de 1.000 heridas.

El terremoto, que ha despertado la solidaridad de numerosos países, se suma a los retos de una administración que ya empezaba con una amplia lista de pendientes.

Abogado de ultraderecha sin experiencia previa como funcionario, el propio De la Espriella reconocía el tamaño de los problemas de seguridad y violencia, así como la deuda pública y la demanda de que mejoren los servicios de salud. Además, a esto se añade la polarización que prevalece en Colombia y que el presidente carece de mayorías en el Congreso para poder impulsar sus propuestas de reforma.

Desde el lunes, sin embargo, todo esto momentáneamente pasó a segundo plano por la necesidad de atender a las miles de personas afectadas por el sismo, dicen especialistas consultados por CNN.

Poco después del sismo y de que comenzaron a difundirse los primeros reportes sobre su impacto, De la Espriella dijo en su cuenta de X que asumiría directamente el liderazgo de la atención de la emergencia y viajaría a las zonas afectadas. También anunció que convocaría a un Puesto de Mando Unificado en Bogotá y empezó a dar mensajes en redes sociales y balances sobre la situación.

“Mi llamado hoy es a la unidad inquebrantable de la nación. Rodeemos a las víctimas y a las familias que hoy sufren este embate con la grandeza y la solidaridad que definen nuestro carácter patriótico”, aseguró.

Yann Basset, profesor de la Universidad del Rosario, en Colombia, consideró positivas las primeras reacciones de De la Espriella con el argumento de que, como la máxima autoridad del país, envió el mensaje de que se atenderá a las personas afectadas.

“El papel de los presidentes en estas circunstancias, obviamente hay un papel importante de coordinación y de facilitar la ayuda, etcétera, pero es sobre todo un papel simbólico, la importancia de mostrar a las víctimas la solidaridad del Estado y su presencia”, dijo.

De acuerdo con Basset, los viajes que De la Espriella ha hecho a lugares afectados como Quibdó y Pereira mandan la señal de que “el Estado atiende la catástrofe”.

El académico colombiano Lucas Martínez-Villalba, profesor del Tecnológico de Monterrey, en México, también consideró que las primeras reacciones del presidente han sido positivas porque hizo un llamado a la unidad y porque tragedias como esta pueden ayudar a un Gobierno a ganar legitimidad.

Sin embargo, dijo, un primer desafío para De la Espriella será mantenerse en el rol de jefe de Estado y no caer en gestos de autopromoción que podrían ser tomados como “culto a la personalidad” y podrían mostrarlo como insensible frente al sufrimiento de la gente.

En las primeras 24 horas después del sismo, Colombia aún no ha contabilizado todas las afectaciones humanas y materiales. De hecho, existe una discrepancia en la cifra de personas fallecidas, pues De la Espriella dijo este martes que hasta ahora suman 181, pero los recuentos de autoridades locales elevaban este martes el total a cuando menos 224. La cifra seguía aumentando el miércoles.

CNN contactó a la Presidencia de Colombia y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para pedir una aclaración sobre los datos y está en espera de respuesta.

Los analistas consultados consideraron que resolver aspectos como este y coordinar una atención constante a las personas afectadas serán algunos de los retos del Gobierno de De la Espriella para los siguientes días, semanas y meses.

“Sí me parece que por lo menos el plan de acción ha sido acertado, aunque todavía es muy reciente para ver qué efectos va a dejar”, dijo Martínez-Villalba, quien también resaltó que en las tareas de reconstrucción el presidente fungirá como un administrador de ciertos recursos pero la labor más cercana a la gente recaerá en los gobiernos de los departamentos y municipios, no en el Ejecutivo central.

En esa línea, Basset advirtió que el sismo amenaza los planes de De la Espriella para el inicio de su mandato en diversos rubros, como los cambios que había anunciado para la hacienda pública.

Durante su primer mensaje como presidente en funciones el viernes, De la Espriella criticó el estado de la deuda y dijo que tomaría medidas para reducirla, como congelar el gasto público, un objetivo que ahora se ve difícil de cumplir por la necesidad de hacer frente a las consecuencias del terremoto, estimó Basset.

“Evidentemente, con esta circunstancia esta prioridad cambia porque va a tener que atender la reconstrucción. Ahí va a tener que redefinir un poco sus programas en materia fiscal”, expuso el especialista.

De la Espriella, que asumió con un respaldo importante de la ola de gobiernos derechistas de la región, liderada por Estados Unidos, recibió el apoyo inmediato de mandatarios del continente tras el terremoto. Pero también algunos comentarios por una falta de respuesta inmediata a los ofrecimientos de ayuda para la emergencia.

Por una parte, Washington confirmó el martes el envío de un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART, por sus siglas en inglés) para apoyar a las autoridades. Sin embargo, el Gobierno de México afirmó que estaba preparando toneladas de insumos y un contingente de 255 militares de apoyo en tareas de búsqueda y rescate, pero que no había recibido una solicitud por parte de Colombia. También China pidió a Colombia que defina un canal oficial para coordinar la asistencia internacional.

Por el momento la única respuesta parece haberla recibido El Salvador, según declaró el presidente Nayib Bukele, quien dijo en X que el Gobierno de De la Espriella solicitó ayuda “únicamente en forma de insumos” para los afectados, pero habría rechazado el envío de personal de rescate. CNN consultó a la Cancillería de Colombia sobre esa comunicación y espera respuesta.

La Cancillería emitió luego un comunicado en el que dijo que está elaborando una lista de “necesidades específicas” para solicitar ayuda internacional y que pidió a la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que le dé apoyo metodológico. Explicó que remitirá a la comunidad internacional los pedidos puntuales “una vez concluida” la consolidación de urgencias.

El sismo del lunes, considerado el más fuerte que se ha registrado en Colombia en lo que va del siglo, no solo se perfila a cambiar las prioridades de De la Espriella en materia fiscal, dicen los especialistas. Otro rubro en el que potencialmente se verán ajustes —cuando menos en términos de plazos— será la seguridad.

Desde que estaba en campaña, De la Espriella prometió priorizar esta materia. Mantuvo ese énfasis durante el discurso de su investidura, en el que prometió combatir frontalmente a las organizaciones que generan violencia y tener un rol activo en el Escudo de las Américas, una iniciativa anticrimen impulsada por Estados Unidos, entre otras medidas.

El primer fin de semana de De la Espriella como presidente ya puso a prueba estas promesas: un jefe policial fue asesinado y un peaje en construcción en el departamento del Cauca fue atacado con explosivos. En paralelo, el flamante mandatario ordenó el traslado de 117 presos de alto perfil a cárceles de máxima seguridad.

Pero ahora, dicen los analistas, el sismo obliga al presidente a reenfocar sus prioridades para el inicio de su mandato.

Martínez-Villaba consideró que, si bien la seguridad no saldrá de la agenda de De la Espriella, de momento sí pasará a segundo plano mientras el naciente Gobierno atiende las afectaciones que dejó el terremoto.

“Creo que eso es lo que buscará efectivamente atender y no es tanto por capitalizar mediáticamente sino porque así lo demanda la realidad. Cualquier función distinta serán pasos en falso porque es una situación muy grave. Son varias ciudades que están afectadas y mucha reconstrucción de por medio”, dijo el académico.

De su lado Basset, coincidió: “El tema de seguridad no va a cambiar. Sigue siendo fundamental para el Gobierno. Pasada la urgencia, se va a retomar porque es realmente el corazón de su programa y de su mandato”.

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