María Corina Machado llevó la medalla del Nobel de Paz que le otorgaron a la Casa Blanca. Se la entregó a Donald Trump. Se tomaron una foto. Trump publicó en su red social: “María me presentó su Premio Nobel de la Paz”. El Centro Nobel de la Paz había tuiteado más temprano, sin mencionar nombres, en una publicación atípica: “Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de Premio Nobel de la Paz no”. Y en el mundo —en especial en Noruega— hubo polémica por el gesto de Machado. ¿Pueden revocarle el Nobel a la opositora venezolana?
No. Así como el Centro Nobel de la Paz dijo claramente que el Nobel de la Paz no se puede transferir (ya lo había reiterado en un comunicado por los comentarios de la semana pasada de Machado, antes de su viaje a Washington), también especifica sin dudas que no se puede revocar. En su página tienen una publicación que lo dicen expresamente: “No es posible revocar un Premio Nobel de la Paz. Ni el testamento de Alfred Nobel ni los Estatutos de la Fundación Nobel mencionan tal posibilidad”.
Los Estatutos de la Fundación Nobel indican que “no se admitirá recurso alguno contra la decisión de un organismo que otorga premios con respecto a la concesión de un premio”.
Y el Centro Nobel de la Paz además recuerda que ninguno de los comités de Estocolmo (que entrega el resto de los Nobel, salvo el de Paz) y Oslo “jamás ha considerado la revocación de un premio una vez otorgado”.
“La decisión es inamovible”, sentencia el comité.
Además, el Comité Noruego del Nobel no comenta sobre las declaraciones o acciones de quienes son galardonados con el Premio de la Paz después de la entrega. “El mandato del Comité se limita a evaluar el trabajo y los esfuerzos de los candidatos nominados hasta el momento en que se decida quién recibirá el Premio Nobel de la Paz de un año determinado”.
Que haya habido dos comunicados aclaratorios sobre la imposibilidad de transferencia de un premio ya parece salido de la norma para el grupo que lo concede.
Y por fuera del espectro del Nobel, en Noruega la reacción fue de indignación. Políticos de diferentes partidos en ese país criticaron a Machado. “Aunque Trump haya recibido la medalla, eso no significa que haya ganado el premio de la Paz”, dijo la exministra de Exteriores y diputada liberal Ine Eriksen Søreide en medios estatales. “Esto es ante todo algo absurdo y sin sentido”, dijo a su vez la líder del Partido de Izquierda Socialista, Kirsti Bergstø.
Durante más de 120 años de entrega del Nobel, desde luego, ha habido controversias, rechazos e incluso intentos de devolución de medallas, pero no se ha producido ninguna revocación.
Un galardonado puede rechazar el honor o entregar la medalla, pero el título permanece vinculado al galardonado original. No hay marcha atrás.
Y es que los comités del Nobel siempre han respondido de manera uniforme: no existe un mecanismo legal para la revocación.
Por ejemplo, en medio de la creciente violencia de la guerra de Vietnam, el entonces secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger ofreció devolver su Premio de la Paz. El Comité respondió que no era posible devolver el premio.
Kissinger compartió el Nobel de la Paz de 1973 con su homólogo norvietnamita Le Duc Tho por los acuerdos de paz de París de ese año. Citando la ausencia de paz real en Vietnam, Tho se negó a aceptarlo y dos miembros del comité Nobel dimitieron en protesta por el premio.
Como Le Duc Tho, otros han rechazado el premio, como Jean-Paul Sartre (Literatura, 1964) y Boris Pasternak (Literatura, 1958; presionado por la URSS). Pero en las listas oficiales y en la historia quedan en todo caso como galardonados.
Si un ganador rechaza o no reclama el premio antes del 1 de junio del año siguiente, solo el premio en efectivo se devuelve a los fondos de la Fundación. Pero el honor y el historial permanecen intactos, dicen los estatutos de la Fundación Nobel.
También hay polémicas como la del neurólogo portugués Antonio Egas Moniz, quien ganó el Nobel de Medicina en 1949 por ser pionero en la lobotomía prefrontal, un procedimiento ahora considerado bárbaro bajo los estándares éticos y médicos. De nuevo, a Egas Moniz nunca le quitaron el premio.
Trump puede haber conservado la medalla y aceptado el gesto de Machado, pero el Nobel de Paz no lo ganó él. Y eso no va a cambiar.
Con información de Paul LeBlanc y Kristin Wilson, de CNN, y de la agencia EFE.
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