ANÁLISIS | Lo mejor y peor de James Bond ahora que “No Time to Die” marca la salida de Daniel Craig del personaje de 007

(CNN) — Algunas matemáticas de 007: 60 años, 25 películas (con un pequeño asterisco) y seis James Bond. Para ser una creación de la Guerra Fría, el agradable espía de Ian Fleming ciertamente ha dado la vuelta, pero a pesar de los diferentes semblantes en el esmoquin y el ocasional equipo de buceo, cuando se trata de hacer un ranking de Bond, realmente no debería haber mucha discusión sobre quién lo hizo mejor.

“No Time to Die” es la quinta y última película de Daniel Craig desde que heredó la “licencia para matar” hace 15 años, un periodo que se prolongó ligeramente ya que el estreno de la película se retrasó 18 meses debido al covid-19, pues MGM aguantó hasta que fuera viable exhibirla en salas de cine.

“Mi nombre es Bond, James Bond”. CNN en Español presenta un docufilm dedicado al agente 007

Esto convierte a Craig en el Bond más longevo cronológicamente hablando (de nuevo, con un asterisco), pero no en el mejor, aunque su condición de subcampeón parece bastante asegurada.

El difunto Sean Connery, fallecido el año pasado, definió el papel, y prácticamente todos los tics asociados al personaje, desde sus astucias después de despachar a un enemigo (Decir “shocking”, después de electrocutar a alguien) hasta su físico y sus conquistas sexuales, producto de una época distinta.

Connery interpretó a Bond en cinco ocasiones, desde 1962 (“Dr. No”) hasta 1967 (“You Only Live Twice”), con las dos mejores películas, “From Rusia with Love” y “Goldfinger”, entre ambas, antes de retirarse por una disputa contractual con los productores.

Una escena de la película de James Bond “Thunderball” con Sean Connery, Claudine Auger, como Domino Derval, y Adolfo Celi interpretando a Emilio Largo.

Ingenuamente, Eon Productions contrató al modelo australiano George Lazenby, cuya única aparición en “On Her Majesty’s Secret Service” no fue terrible (al menos estaba Diana Rigg, además de una gran secuencia de persecución de esquí y Telly Savalas como el villano Blofeld), pero fue lo suficientemente débil como para que Connery fuera contratado de nuevo —con un salario significativamente mayor— para “Diamonds Are Forever”, convirtiendo a Lazenby en el único Bond en representar el papel una sola vez durante ese período.

En “Diamonds Are Forever” ya se había incrementado el factor exagerado, una cualidad que los productores mantuvieron cuando Roger Moore tomó la batuta, protagonizando siete películas a lo largo de una docena de años, hasta que claramente se hizo un poco viejo para tanta acción.

Connery volvió a ponerse en la piel de Bond en la película no autorizada “Never Say Never Again” en 1983, una especie de remake de “Thunderball” que fue posible gracias a una batalla legal entre el productor/co-guionista de la película, Kevin McClory, y Eon Productions y el creador de Bond, Ian Fleming. Fue agradable ver a Connery de nuevo, pero la película no era digna de su talento.

Moore se lleva las palmas por un (muy lejano) tercer puesto en la escala de Bond, sobre todo porque esas películas, con algunas excepciones, eran en general entretenidas, aunque no al nivel de los vehículos de Connery o el resurgimiento de Craig.

“No Time to Die” pone punto final al servicio de Daniel Craig con una película de James Bond ligeramente exagerada

Parte de eso tuvo que ver con lo que se sintió como una crisis de identidad, lo que explica cómo Bond terminó en el espacio exterior en “Moonraker” en 1979, o por qué alguien pensó que era una buena idea titular una película “Octopussy”.

Roger Moore rodando su primera película de James Bond, “Live and Let Die”, en 1973. (Crédito: Keystone/Getty Images)

Pierce Brosnan, que alcanzó el estrellato televisivo en “Remington Steele”, había sido el elegido para sustituir a Moore, pero su contrato televisivo retrasó su ascenso. Así que la pistola Walther PPK fue a parar a Timothy Dalton, que tenía el arrojo y la determinación que requería el papel, pero que, por desgracia, acabó protagonizando dos películas especialmente flojas con villanos mediocres, “The Living Daylights” y “Licence to Kill”.

Brosnan tuvo por fin su oportunidad, protagonizando cuatro películas de Bond, que quizá mantuvieron el estandarte comercial pero no sacaron a la franquicia de su malestar creativo.

Luego llegó Craig, cuya presencia magnética revitalizó a Bond y le devolvió la sensación de amenaza física que encarnaba Connery. Comenzó en 2006 con la que sigue siendo la mejor de sus aventuras, “Casino Royale”, que en realidad se había adaptado dos veces anteriormente: primero para la televisión en 1954, y como comedia protagonizada por David Niven en 1967.

Para los que lleven la cuenta, las clasificaciones no oficiales de Bond son las siguientes en orden descendente, junto con el número de películas que han protagonizado:

Connery (6, más “Never Say Never Again”).
Craig (5).
Moore (7).
Brosnan (4).
Dalton (2).
Lazenby (1).

¿Quién será el siguiente? Todo el mundo parece tener una opinión, pero la productora de Eon Barbara Broccoli ha dicho que no tomarán ninguna decisión sobre el reparto hasta 2022.

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