Durante el último día, personas que protestaban por el deterioro de las condiciones económicas en Irán salieron a las calles en varias provincias del país, y algunas manifestaciones se tornaron violentas tras enfrentamientos con la Policía.
Al menos tres personas murieron y otras 17 resultaron heridas el jueves por la noche, cuando los manifestantes asaltaron una comisaría en la ciudad de Azna, en la provincia de Lorestán, en el oeste de Irán, según informó la agencia de noticias estatal Fars.
Los manifestantes se enfrentaron a la Policía, arrojaron piedras contra los agentes y prendieron fuego a varios vehículos, afirmó Fars. La agencia de noticias indicó que algunos “alborotadores armados se aprovecharon” de una protesta en la ciudad. Sin aportar pruebas, Fars afirmó que la Policía confiscó posteriormente armas de fuego a algunos individuos.
Esa misma mañana, al menos dos personas murieron cuando decenas de manifestantes se enfrentaron a la Policía en el condado Lordegan, en la provincia de Chahar Mahal y Bajtiarí, en el suroeste del país, según Fars. Aún no está claro si las víctimas eran agentes de las fuerzas del orden o manifestantes. Videos no verificados que circulan en las redes sociales muestran a manifestantes arrojando piedras a policías uniformados en la provincia. Fars afirmó que los manifestantes arrojaron piedras contra la oficina del gobernador, bancos y otros edificios gubernamentales.
La primera muerte conocida relacionada con las protestas ocurrió el miércoles por la noche, cuando un miembro de la fuerza paramilitar Basij de Irán murió y otros 13 resultaron heridos en la ciudad de Kuhdasht, en la provincia de Lorestán, según medios de comunicación estatales. La agencia de noticias Fars mostró un video de un miembro de la Policía recibiendo tratamiento tras haber sido supuestamente incendiado por los manifestantes.
La milicia paramilitar Basij suele ser desplegada por el régimen para reprimir las protestas.
Veinte personas fueron arrestadas durante las protestas, según informó el fiscal de Kuhdasht el jueves, de acuerdo con la agencia de noticias estatal Tasnim.
Comerciantes, vendedores de bazares y estudiantes salieron a las calles en varias ciudades iraníes esta semana, coreando consignas contra el régimen por la situación económica, después de que la moneda alcanzara mínimos históricos.
Las protestas fueron las más grandes desde el levantamiento nacional de 2022, provocado por la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, bajo custodia policial tras ser arrestada por supuestamente llevar el velo de forma incorrecta.
El Departamento de Estado de Estados Unidos expresó su preocupación en una publicación en X el miércoles por los informes de que los manifestantes estaban siendo objeto de “intimidación, violencia y arrestos”, e instó a las autoridades a poner fin a la represión. “Primero los bazares. Luego los estudiantes. Ahora todo el país. Los iraníes están unidos. Vidas diferentes, una misma demanda: respeten nuestras voces y nuestros derechos”, declaró el Departamento de Estado en una publicación en su cuenta en farsi en X.
Aunque hasta ahora han sido limitadas, las protestas marcan el último capítulo del creciente descontento en Irán, donde la población recupera discretamente los espacios públicos y las libertades personales a través de actos de desafío descoordinados.
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