Cómo una mujer creó una red de apoyo para familiares de personas que luchan contra la adicción

(CNN)– Joanne Peterson estuvo presente en el discurso sobre el Estado de la Unión y se dirigió a gobernadores de todo el país para hablar de la epidemia de opioides. Senadores y fiscales generales le llaman con la esperanza de entender mejor cómo pueden apoyar a sus comunidades a medida que se enfrentan a una epidemia de sobredosis.

Es un trabajo increíblemente gratificante, pero cuando la visité recientemente en Taunton, Massachusetts, me dijo que renunciaría a todo el reconocimiento por no haber tenido que pasar por el dolor que la adicción dejó en su familia. “Lo cambiaría todo por no haber…pasado por esto”.

La misión de Peterson es ayudar a las familias de las personas que sufren adicción. Aunque es comprensible que se preste tanta atención al individuo con el trastorno por consumo de sustancias, Peterson se dio cuenta de que el sufrimiento no tiene límites, porque ella era un miembro de una de esas familias. Ella cuenta que su hermano se automedicaba con cocaína para lidiar con su depresión y que su sobrina murió por una sobredosis de fentanilo. En cada ocasión, Peterson sintió el dolor personal de ver sufrir a un ser querido, y el silencio que con demasiada frecuencia le seguía debido al estigma en torno a la adicción.

A partir de su propia experiencia, Peterson fundó Learn to Cope en 2004. Al principio, era simplemente un lugar seguro en el que se reunían unos cuantos desconocidos con un dolor común, invisible para el resto de la sociedad. Ahora, es una organización nacional con 11.000 miembros y en aumento, que ofrece apoyo a las familias de aquellos con seres queridos que sufren de adicción a las drogas y el alcohol.

Adicciones, una epidemia de estigma

El estigma puede manifestarse de todo tipo de formas. Peterson recuerda que, de joven, iba en coche con su madre para visitar a su hermano en diferentes centros de rehabilitación, con la advertencia de que la historia se quedara en secreto. Me contó que su hermano prácticamente desapareció de sus vidas, ya que “iban a grandes reuniones familiares y nunca se mencionaba su nombre, o la gente tenía miedo de preguntar por él”.

Ella dice que nunca se habló de la salud mental, y mucho menos del abuso de sustancias. “En los años 70 no había mucha ayuda. Nadie utilizaba las palabras ‘salud mental’. Era más bien ‘esa persona está loca’, o ‘esa persona es un perdedor’ o ‘un drogadicto'”.

“Nunca pude entender por qué la gente no entendía que esa persona es un ser humano que está sufriendo, y esa persona es amada. Ese es mi hermano, esa es mi hermana”, dijo.

Tras asistir a una reunión comunitaria sobre sobredosis de drogas en 2004, Peterson reconoció a otras familias que experimentaban el mismo trauma. “Recuerdo haber visto a algunas madres y padres, y una de ellas estaba llorando de verdad. Y pensé: ‘Ella soy yo’. ¿Sabes?” Fue en ese momento cuando nació Learn to Cope.

Peterson afirma que contar con el apoyo y la comprensión de personas que pasan por la misma experiencia es vital. Muy pocas personas entienden el impacto que esta enfermedad puede tener en quienes les rodean.

Peterson me contó la historia de una madre que se puso en contacto con ella porque su hijo estaba luchando con la heroína después de que le dejaran de recetar OxyContin para controlar el dolor del cáncer. “Ella me dijo que extrañaba que él tuviera cáncer. Me dijo: ‘¿Sabes por qué? Porque todo el mundo lo quería entonces. Ahora nadie da nada por él'”.

La pandemia ha hecho que el trabajo de Learn to Cope sea aún más crucial. “Hemos perdido aún más (personas)”, dijo Petersen. “Mucha gente en recuperación a largo plazo que estaba muy bien, había rehecho su vida, tenía buenos trabajos, quizá incluso una casa, una carrera, está recayendo por la pérdida de trabajo, por no poder pagar (sus casas)”.

Muertes por sobredosis en 2020 alcanzaron la cifra más alta jamás registrada, según datos de los CDC

Las brutales estadísticas lo confirman. La epidemia de sobredosis en Estados Unidos es la peor de su historia. Las cifras más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) registraron más de 93.000 muertes por sobredosis en 2020, la cifra más alta hasta ahora. Los factores que impulsan esta epidemia de adicción son complejos y, sin duda, se han complicado aún más por el aislamiento y la devastación económica de la pandemia.

Los orígenes de una epidemia

Cuando comencé a informar sobre la epidemia de sobredosis de opiáceos al principio de mi carrera como periodista, hace 20 años, la mayor parte de la atención se centraba en los opiáceos con receta. Los expertos consideran que el aumento de los analgésicos de venta con receta, como la oxicodona y la hidrocodona, a finales de la década de 1990, fue un factor clave para que los estadounidenses se volvieran adictos a los opioides. Y, a medida que aumentaba el número de prescripciones de estos fármacos, también lo hacía el número de muertes por sobredosis.

Para 2017, Estados Unidos, un país que representa menos del 5% de la población mundial, tenía el mayor consumo de hidrocodona, hidromorfona y oxicodona del mundo, equivalente a cerca del 99%, 43% y 68%, respectivamente, del consumo mundial total, según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

Y aunque muchos estadounidenses consumían analgésicos derivados de opiáceos, también había muchos que se pasaban a otros opiáceos como la heroína y, finalmente, el fentanilo ilícito.

Entre 2013 y 2017, las sobredosis del opioide sintético fentanilo aumentaron drásticamente. Esta potente droga es hasta 50 veces más potente que la heroína y su producción es considerablemente más barata. Los traficantes empezaron a utilizar la droga y a mezclarla con la heroína para dar a su suministro de drogas un efecto más potente con menos droga, o a utilizarla para hacer pastillas falsas para el dolor.

El año pasado, más del 60% de las sobredosis se produjeron por opioides sintéticos como el fentanilo. En general, los opioides estuvieron implicados en cerca del 75% de las muertes por sobredosis en 2020, según los CDC.

Se amplían los esfuerzos para reducir las sobredosis

Se ha realizado una acción conjunta para reducir las sobredosis a través de varias vías.

Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, y la familia Sackler que está detrás de la empresa, fueron llevados ante los tribunales. En 2007, tres ejecutivos de Purdue se declararon culpables de un delito grave de engaño y estafa a médicos y consumidores, y “reconocieron que comercializaron y promocionaron ilegalmente OxyContin afirmando falsamente que era menos adictivo, menos susceptible de abuso y desvío, y menos propenso a causar síntomas de abstinencia que otros analgésicos, todo ello en un esfuerzo por maximizar sus beneficios”, dijo entonces el fiscal general John Brownlee.

Desde entonces, los fiscales generales de los estados también han demandado a Purdue Pharma y a los Sackler por su papel en la crisis de los opioides. Los Sackler se declararon en bancarrota en 2019 al enfrentarse a las demandas de docenas de estados y llegaron a un acuerdo este año que obligaba a la familia a pagar US$ 4.000 millones y absolvía a la familia de cualquier litigio civil en su contra. Varios estados y el gobierno de Biden están apelando la decisión.

Los médicos han reducido la prescripción de opioides. En 2016, los CDC recomendaron nuevas directrices de prescripción y los estados comenzaron a limitar el número de días para las prescripciones iniciales de opioides. A la fecha, ha habido cierto éxito en la limitación de las prescripciones. Un informe reciente de la Asociación Estadounidense de Medicina encontró una disminución del 44% en la prescripción de opioides desde 2011.

Cientos de ciudades, condados y tribus de nativos americanos presentan una demanda federal contra la familia Sackler por la crisis de opioides

En los últimos años también se ha hecho hincapié en hacer que el tratamiento asistido con medicación (MAT) para el trastorno por consumo de opiáceos sea accesible a más personas. El MAT combina la medicación con la terapia conductual y es considerado un tratamiento de referencia por muchos expertos. Tanto la anterior administración de Trump como la actual de Biden han flexibilizado las restricciones de prescripción de la buprenorfina, uno de los medicamentos de MAT utilizados para tratar la adicción a los opioides.

Además, cada vez más grupos utilizan naloxona, un fármaco que revierte la sobredosis por opioides. El grupo de Peterson fue el primer grupo de apoyo a los padres que la distribuyó y enseñó a familiares y amigos a utilizar el fármaco.

Nunca había pensado en ello, pero son las familias las que suelen ser quienes responden primero. Son los que tristemente pueden encontrar a un ser querido en la agonía de una sobredosis, aferrándose a la vida. Es traumático y muy emotivo. Estas son las familias a las que Peterson quiere ayudar, y una de las mejores formas de hacerlo es dotar a las familias de una herramienta que les ayude a salvar la vida de su ser querido.

“Hemos entrenado a personas que todavía están sollozando, porque están… están como, ‘no puedo creer que esta sea mi vida'”, me dijo Peterson. “Pero están realmente agradecidos de tener algo en su casa que realmente podría salvar la vida de su ser querido”. Peterson calcula que el grupo ha rescatado a más de 200 personas de la agonía de una sobredosis.

Mirando al futuro

El éxito de Learn to Cope los ha motivado a hacer aún más.

El gobierno de Biden lucha contra las adicciones en Estados Unidos a medida que las muertes por sobredosis rompen récords

Junto con el continuo aumento de las muertes relacionadas con los opioides, también ha habido un aumento reciente de las muertes relacionadas con estimulantes como la cocaína o las metanfetaminas. Y aunque la epidemia de opiáceos sigue afectando principalmente a los estadounidenses de raza blanca, un análisis en profundidad de los datos recientes sobre sobredosis revela que el nuevo aumento de las sobredosis de opiáceos está siendo impulsado cada vez más por los estadounidenses de raza negra. Un estudio publicado este año encontró que la tasa de estadounidenses negros que mueren por sobredosis de opioides saltó un 38% entre 2018-2019, a pesar de que las tasas de sobredosis se mantienen estables o incluso disminuyen entre otros grupos. Entender el “porqué” detrás de estas tendencias puede, en última instancia, ayudarnos mejor a dirigir el tratamiento a quienes más lo necesitan.

Y tenemos que seguir apoyándonos en el trabajo de Learn to Cope y Joanne Peterson. Es fundamental proporcionar apoyo y recursos a quienes se enfrentan al consumo de sustancias, pero no podemos olvidar apoyar a quienes ayudan a sus seres queridos a superar la adicción y, con suerte, a recuperarse.

“Ser el padre, la pareja o el cónyuge de alguien (que se enfrenta a la adicción) es extremadamente difícil”, dijo Peterson.

“Ellos [el grupo] saben exactamente cómo te sientes. No hay nada que puedas decirles que les vaya a impactar”, dijo Peterson. “Después de sacar todo eso y llorar, entonces puedes ir a estar con tus amigos de siempre y realmente vivir un poco y quizás reírte”.

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