Este destacado pastor dice que el nacionalismo cristiano es “una forma de herejía”

(CNN) — Izquierda vs. derecha. En contra de las injusticias vs. indiferentes a ellas. Jesús del Estado Rojo vs. Jesús del Estado Azul.

Algunos líderes ven la fe y la política estrictamente como una competencia de unos contra otros: se gana poniendose de un lado y aplastando a la oposición.

Pero el reverendo William J. Barber II, a quien se ha llamado “la persona más cercana que tenemos a Martin Luther King” en la actualidad estadounidense, ha redefinido un tercer modo de activismo llamado la “política de fusión”: coaliciones políticas que frecuentemente trascienden el binario conservador versus progresista.

Barber, quien recibió una “beca para genios” de MacArthur, dice que una coalición de los “agentes rechazados” —pobres, inmigrantes, clase trabajadora blanca, minorías religiosas, personas de color y miembros de la comunidad LGBTQ— pueden transformar el país porque comparten un enemigo común.

“Las mismas fuerzas que satanizan a los inmigrantes también atacan a los trabajadores de bajos salarios”, dijo el pastor de Carolina del Norte en una entrevista hace varios años. “Los mismos políticos que niegan salarios dignos también suprimen el voto; las mismas personas que quieren que votemos menos también niegan la evidencia de la crisis climática y se niegan a actuar; las mismas personas que están dispuestas a destruir la Tierra están dispuestas a negar a decenas de millones de estadounidenses el acceso a la atención médica”.

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La política de fusión de Barber ha ayudado a que el pastor de 59 años se convierta en uno de los activistas y oradores más destacados del país. Como copresidente de la Campaña de los Pobres, ha liderado uno de los esfuerzos en contra de la pobreza más sostenidos y visibles del país.

Logró electrizar a la multitud en la Convención Nacional Demócrata de 2016 con un discurso que un comentarista comparó con un momento de “soltar el micrófono”. Y en un momento en que ambos partidos políticos son acusados de ignorar a la clase trabajadora, Barber organiza y marcha rutinariamente con grupos como trabajadores de locales comida rápida y miembros de sindicato.

“Hay un gigante dormido en Estados Unidos”, dijo Barber a CNN. “Las personas pobres y de bajos ingresos ahora representan el 30 % del electorado en todos los estados y más del 40 % del electorado en todos los estados donde el margen de victoria para la presidencia fue inferior al 3 %. Si alguien lograra que voten los pobres y las personas de bajos recursos, cambiarían radicalmente los resultados de todas las elecciones del país”.

A partir de este mes, Barber llevará su política de fusión a la Ivy League. Yale Divinity School anunció que será el director fundador de su nuevo Centro de Teología Pública y Políticas Públicas. En ese cargo, Barber dice que espera formar una nueva generación de líderes que se sientan cómodos “creando una sociedad justa tanto en la academia como en las calles”.

Aunque dejará el cargo de pastor de la iglesia de Carolina del Norte donde ha servido durante 30 años, Barber dice que no se retira del activismo. Sigue siendo presidente de Repairers of the Breach, una organización sin fines de lucro que promueve la política de fusión moral.

Barber habló recientemente con CNN sobre su fe y activismo y por qué se opone al nacionalismo cristiano blanco, un movimiento que insiste en que Estados Unidos fue fundado como una nación cristiana y que busca borrar la separación de iglesia y Estado.

Las respuestas de Barber fueron editadas por razones de brevedad y claridad.

Habla de la pobreza como un problema moral y ha dicho que Estados Unidos no puede tolerar éstos niveles récord de desigualdad. Pero algunos niveles extremos de pobreza siempre han existido en este país. ¿Por qué es tan urgente enfrentar esos problemas y por qué alguien que no es pobre debería preocuparse?

El doctor King solía decir que Estados Unidos tiene alta presión arterial de credos, pero anemia de hechos. En cada generación hemos tenido que dedicar un momento en enfocarnos en la urgencia del ahora. Nunca lograremos arreglar nuestra democracia hasta que enfrentemos completamente estos problemas. Saldremos constantemente de las recesiones porque la desigualdad nos perjudica a todos.

Joseph Stiglitz (el economista ganador del Premio Nobel) habla de esto en su libro “El precio de la desigualdad”, y dice que como nación nos cuesta más que existan estas desigualdades de lo que nos costaría arreglarlas.

El reverendo William Barber II se dirige a la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia el 28 de julio de 2016.

Mire cuánto nos cuesta no tener un salario (mínimo) digno. Hace dos años, un grupo de economistas ganadores del Premio Nobel de la Paz desacreditó la idea de que pagarle a la gente un salario digno (el salario mínimo federal en EE.UU. es de US$ 7,25 la hora) perjudicaría a los negocios. Dijeron que no es cierto.

Bueno, el presidente Roosevelt dijo eso en la década de 1930. Dijo que cualquier corporación que no le pague a la gente un salario digno no merece ser una corporación estadounidense.

No creo que la sociedad estadounidense como democracia pueda soportar mucho más. Nos movemos hacia que el 50% de todos los estadounidenses sean pobres. Es innecesario.

Decimos en nuestros documentos fundacionales que todo político jura promover el bienestar general de todas las personas. No promueve el bienestar general de todas las personas cuando puede ser elegido e ir al Congreso y obtener atención médica gratuita, pero luego se sienta en el Congreso e impide que las personas que lo eligieron tengan lo mismo que él.

Decimos que poseer la misma protección ante la ley es fundamental. Bueno, no hay nada igual en que las corporaciones obtengan todo tipo de exenciones fiscales y todo tipo de formas de ganar más y más dinero, mientras que el trabajador promedio gana un 300% menos que los directores ejecutivos.

Algunas personas citan la escritura donde Jesús dice: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros” para argumentar que la pobreza es inevitable, y que tratar de acabar con ella es una causa sin esperanza.

Cada vez que dicen eso, están citando mal a Jesús. Porque eso no es lo que Jesús quiso decir o dijo. Él estaba diciendo, sí, los pobres van a estar siempre contigo, porque estaba citando Deuteronomio [15:11]. El resto de esa escritura dice que los pobres siempre estarán contigo debido a tu codicia. Lo estoy parafraseando, pero ese es el significado. Los pobres siempre estarán con ustedes es una crítica a nuestra falta de voluntad para abordar la pobreza.

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Tener este nivel de desigualdad existente es una violación de nuestros más profundos valores morales, constitucionales y religiosos. Es moralmente inconsistente, moralmente indefendible y económicamente insano. ¿Por qué no querrías sacar de la pobreza a entre 55 y 60 millones de personas si pudieras pagándoles un salario básico digno? ¿Por qué no querrías que esa cantidad de recursos llegara a la gente y luego volviera a la economía?

Quiero preguntarle sobre el nacionalismo cristiano. ¿Qué hay de malo en decir que Dios ama a Estados Unidos y que el país debe construirse sobre valores cristianos?

Dios no lo dice. Eso es lo que tiene de malo. Las escrituras dicen que Dios ama a todas las personas y que si una nación va a abrazar los valores cristianos, entonces tenemos que saber cuáles son esos valores. Y esos valores ciertamente no son antigay, contra las personas que pueden haber tenido un aborto, a favor del recorte de impuestos, simpatizante de un partido y de las armas. No hay ningún lugar en las Escrituras donde veas a Jesús sosteniendo cosas como esas.

Miles de personas marchan por el centro de Raleigh, Carolina del Norte, en lo que los organizadores describen como una “Marcha moral masiva” cerca del edificio del Capitolio estatal el 8 de febrero de 2014.

Jesús dijo que el Evangelio consiste en las buenas noticias para los pobres, la curación de los quebrantados de corazón, la acogida de todas las personas, el cuidado de los inmigrantes, los hambrientos, los enfermos, los encarcelados. El nacionalismo cristiano intenta santificar la opresión y no la liberación. Intenta santificar la mentira y no la verdad. En el mejor de los casos, es una forma de mala práctica teológica. En el peor de los casos, es una forma de herejía.

A las personas que se hacen llamar nacionalistas cristianos nunca los escuchas decir: “Jesús dijo esto”. Dicen: “Soy cristiano, y yo lo digo”. Pero eso no es suficiente. Si no se alinea con el fundador, entonces es defectuoso.

¿Es evangélico?

Soy muy evangélico. Le digo a la gente que soy un cristiano conservador, liberal y evangélico. Y lo que eso significa es que creo en Jesús, no en la exclusión de otras tradiciones de fe porque mi fundador dijo que “tengo otros que no son de este redil”. Creo que el amor, la verdad, la misericordia, la gracia y la justicia son fundamentales para una vida de fe. Y para mí ser evangélico significa empezar donde empezó Jesús.

La palabra “evangelio” es una buena noticia. Jesús pronunció esa palabra en su primer sermón, que fue un sermón de política pública. Lo dijo en la cara de César, quien había herido y explotado a los pobres. Lo dijo en el gueto de Nazaret, donde la gente decía: “Nada bueno podía salir de Nazaret”. Él dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí para anunciar buenas nuevas” – evangelio – “a los pobres”. Eso es lo que el evangelismo es para Jesús. Ese es el tipo de evangelismo que yo acepto.

Ha tenido problemas de salud a lo largo de los años. ¿Cómo sigue adelante año tras año y evita quedar exhausto?

Leí la Biblia una vez buscando específicamente ver si podía encontrar a alguna persona en las Escrituras que Dios usara de una manera importante y que no tuviera algún desafío físico por eso. Y no pude encontrarlo. Eso me ayudó a superar cualquier intento por sentir lástima por mí mismo.

Sabes, Moisés no podía hablar. Ezequiel tenía extraños tipos de síndrome postraumático y problemas emocionales. Jeremiah lloraba todo el tiempo por su lucha contra la depresión. Pablo tenía un aguijón físico en la carne. Jesús estaba familiarizado con el dolor.

La policía vigila mientras el reverendo William Barber y otros activistas se manifiestan durante una manifestación en apoyo de la legislación sobre el derecho al voto frente a la Corte Suprema de EE.UU. en Washington el 23 de junio de 2021.

Luego revisé la historia y tampoco pude encontrar a nadie. Harriet Tubman tenía ataques de tipo epiléptico. Martin Luther King fue apuñalado antes de hacer la Marcha de Washington y después de eso tuvo un trastorno respiratorio.

Durante el covid, pensé profundamente en la muerte y en la mortalidad. Tengo algunas deficiencias inmunológicas y problemas de ese tipo. He luchado contra esta espondilitis anquilosante durante más de 40 años. En cualquier momento, mi cuerpo podría apagarse.

Durante el covid, mientras seguía reuniéndome con gente, me senté un día y dije: Señor, ¿por qué sigo aquí? No soy mejor que esta gente. Sé que he estado cerca del covid. Mi médico me dijo que si me contagiaba probablemente no me iría bien.

Mientras reflexionaba un día, se me ocurrió. La pregunta es equivocada. La pregunta nunca debe ser ¿por qué sigues vivo? ¿Por qué sigues respirando? La pregunta correcta es: ¿Qué vas a hacer con el aliento que te queda?

Porque en cualquier momento, las escrituras dicen que estamos a un paso de la muerte. Y por eso he decidido que el aliento que tengo es demasiado valioso para desperdiciarlo en odio, en opresión y en ser malo con la gente. Solo debe usarse para la causa de la justicia.

John Blake es el autor de “Más de lo que imaginé: lo que un hombre negro descubrió sobre la madre blanca que nunca conoció”.

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