Encuentran restos del transbordador espacial Challenger bajo el agua

(CNN) — Un grupo de exploradores se adentró en el océano Atlántico en busca de artefactos de la Segunda Guerra Mundial perdidos en el mar, pero se encontró con algo más: un segmento de seis metros de largo de los restos del transbordador espacial Challenger, que se destruyó poco después de su lanzamiento en 1986.

El History Channel y la NASA revelaron este jueves que el segmento del Challenger fue descubierto frente a la costa este de Florida durante el rodaje de una nueva serie llamada “The Bermuda Triangle: Into Cursed Waters”. La serie se estrenará este mes en el History Channel.

El Challenger se rompió tras su lanzamiento el 28 de enero de 1986, terminando con la vida de los siete miembros de la tripulación a bordo, incluido un profesor que iba a convertirse en el primer civil en el espacio. Los espectadores, especialmente los estudiantes de las escuelas de todo Estados Unidos, vieron con horror la transmisión en vivo de la explosión aquella mañana.

“La NASA está considerando actualmente qué acciones adicionales puede tomar en relación con el artefacto que honrarán adecuadamente el legado de los astronautas caídos del Challenger y de sus seres queridos”, dijo la agencia espacial en un comunicado de prensa.

Hace 35 años el transbordador Challenger se desintegró 73 segundos después de su despegue. Todos sus tripulantes murieron

Mike Barnette, un explorador submarino que dirigió el equipo que encontró el artefacto del transbordador, recuerda haber visto la tragedia por televisión en su clase en el bachillerato. Barnette dijo que fue una experencia “aleccionadora” el darse cuenta de que su equipo había encontrado un trozo de la nave espacial, los primeros restos que se descubren desde que los remanentes del transbordador llegaron a la costa en 1996.

“Casi puedo oler los olores de ese día”, dijo Barnette a CNN en una entrevista telefónica este jueves, refiriéndose al día en que el Challenger explotó. “Lo tengo tan grabado en el cerebro”.

Barnette y su equipo de investigadores partieron en marzo para buscar presuntos naufragios en el Triángulo de las Bermudas, una franja del norte del océano Atlántico en la que se dice que se han producido decenas de naufragios y accidentes aéreos. El equipo también examinó una zona fuera del triángulo, justo frente a la Costa Espacial de Florida, donde la NASA ha lanzado cohetes desde su creación.

El equipo buscaba un avión de rescate de la Segunda Guerra Mundial que desapareció misteriosamente en diciembre de 1945, pero un objeto más moderno parcialmente cubierto por la arena del fondo marino despertó el interés y la investigación del equipo de buceo, según History Channel.

Durante la primera inmersión, Barnette dijo que una tormenta hizo que el agua se volviera tan turbia que era como nadar en cerveza Guinness. “Teníamos una visibilidad terrible”, dijo.

Los buzos realizaron una segunda excursión en mayo y finalmente captaron imágenes claras de los restos. Llevaron las pruebas de su descubrimiento al astronauta retirado de la NASA, Bruce Melnick, amigo de Barnette desde hace mucho tiempo, quien inmediatamente sugirió que podría tratarse de restos del desastre del Challenger.

Aparecen fotos inéditas del Challenger, a casi 30 años de la tragedia

Unos mosaicos cuadrados particulares del Challenger dieron la pista a los exploradores, sugiriendo que habían descubierto un gran trozo de la parte inferior del orbitador. La parte inferior estaba recubierta de miles de mosaicos de silicona que protegían al transbordador del calor en su reentrada a la atmósfera terrestre desde el espacio.

El equipo entregó sus hallazgos a la NASA en agosto, y la agencia espacial confirmó recientemente el origen de los restos tras revisar las imágenes de la inmersión, según un comunicado de prensa.

La última misión del Challenger iba a transportar a siete personas al espacio: los astronautas de la NASA Francis “Dick” Scobee, Michael Smith, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Judith Resnik y Gregory Jarvis, así como Christa McAuliffe, una maestra de Nuevo Hampshire que iba a convertirse en la primera pasajera civil del transbordador espacial como parte de un nuevo programa de la NASA.

Sin embargo, 73 segundos después de su despegue desde el centro de lanzamiento de Florida, el Challenger explotó, matando a todos los que estaban a bordo. Una investigación de la NASA reveló más tarde que una rondana de goma en uno de los propulsores de cohete sólidos del Challenger había fallado porque estaba expuesta a temperaturas inusualmente bajas mientras el transbordador espacial estaba en la plataforma de lanzamiento. Esto provocó una fuga de gases altamente explosivos, que finalmente condujo a la catastrófica explosión.

“Aunque han pasado casi 37 años desde que siete audaces y valientes exploradores perdieron la vida a bordo del Challenger, esta tragedia quedará grabada para siempre en la memoria colectiva de nuestro país. Para millones de personas de todo el mundo, entre las que me incluyo, el 28 de enero de 1986 todavía parece que fue ayer”, dijo el administrador de la NASA, Bill Nelson, en un comunicado.

“Este descubrimiento nos da la oportunidad de hacer una pausa una vez más, para elevar los legados de los siete pioneros que perdimos, y para reflexionar sobre cómo esta tragedia nos cambió. En la NASA, el valor fundamental de la seguridad es, y debe seguir siendo para siempre, nuestra máxima prioridad, especialmente cuando nuestras misiones exploran más que nunca el cosmos”.

La serie de seis partes “The Bermuda Triangle: Into Cursed Waters” se estrena a las 10 p.m. ET el 22 de noviembre en History Channel.

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