Análisis de “I Was a Teenage Exocolonist”: excelente en su jugabilidad y narrativa que reflexiona sobre la humanidad

(CNN Español) — “I Was a Teenage Exocolonist” es una de las grandes sorpresas del 2022 en la industria del videojuego. El título independiente desarrollado por Northway Games y publicado por Finji, editora de otros aclamados títulos indie como “Tunic” o “Chicory: a colourful tale”, llegó sin hacer mucho ruido pero con unas ambiciones muy claras: ser un juego narrativo con un componente rejugable en el que las decisiones tienen peso. El resultado es aún mejor: un título excelente en su narrativa, su escritura y sus mecánicas jugables. Un juego que invita de forma muy orgánica a ser completado varias veces para poder conocer a sus carismáticos personajes y poder desgranar todos los ángulos de su historia que busca hacer reflexionar sobre la humanidad.En su apuesta por explorar la humanidad, “I Was a Teenage Exocolonist” centra su trama en una historia sobre colonización. ¿Pueden los humanos repetir los errores que les hicieron dejar la Tierra? ¿Son la reproducción y el deseo de extensión motivos para justificar una colonización? ¿Hay o hubo algún ser vivo antes en ese lugar al que haya que respetar? ¿Tiene razón el que se defiende del colonizador?

El otro gran tema es la formación de una identidad durante la adolescencia: de quién nos hacemos amigos, cómo definimos nuestra identidad de género y sexual y cómo nos formamos para el papel que queremos desempeñar en la edad adulta. Y todo esto lo aborda de una forma excelente gracias a su narrativa y sus mecánicas jugables y siendo un ejemplo de videojuego que apuesta por la diversidad y la representación queer para crear unos personajes y tramas ricas en matices.

Cautivador por sus posibilidades y mecánicas

“I Was a Teenage Exocolonist” es un juego de rol narrativo con un sistema de batallas de cartas en el que nuestro protagonista es uno de los niños y niñas que forman parte de la colonia humana que acaba de llegar a un planeta a millones de kilómetros de la Tierra. El personaje crecerá desde los 10 hasta los 19 años. Cada año se compone de 13 meses y en cada uno de ellos los jugadores tendrán que decidir que acción realizará el protagonista: estudiar ingeniería, ayudar en las cocinas de la colonia, inmiscuirse en los asuntos políticos de la colonia, explorar los exteriores… Esto afectará a las habilidades que desarrolla así como a la historia que descubre y a los personajes con los que se relacionará. Será clave pues hacer unas u otras acciones y tener unas u otras amistades o relaciones románticas permitirán conocer diferentes ángulos de la trama principal.

Diversidad, colonización y ecologismo. Así quiere el videojuego “I Was a Teenage Exocolonist” hablar de estos temas

Muchos de los eventos se resuelven con un sistema de combate de cartas en el que cada carta que poseemos corresponde a un recuerdo del personaje. Estas se combinan en base a los números o al color que poseen para hacer parejas, tríos o escaleras sumar más puntuación. Los puntos obtenidos permiten determinar si se tiene éxito o si es necesario gastar estrés para superarlo. Al hacerlo, se obtienen más recompensas o se progresa más en las diferentes habilidades.

La otra gran mecánica es que nuestro protagonista tiene una habilidad especial que le permite recordar los hechos de vidas pasadas para así tomar nuevas decisiones en el futuro. Siendo este el elemento clave que invita a rejugar el título, pues al recordar dichas situaciones aparecerán nuevos eventos y acontecimientos en la historia. Y esto es lo que nos permitirá saber cómo perseguir el final más satisfactorio a base de ensayo y error pues varios personajes morirán y la única forma de salvarles será saber qué hacer y cuándo actuar en base a lo que ya hayamos vivido.

Evitar un genocidio, dar un golpe de estado, realizar un ataque terrorista, investigar razas alienígenas, dedicarse a la crianza, cazar animales o tratar de entenderlos y domesticarlos… Son algunas de las situaciones que hemos experimentado en varias partidas completas (a excepción de la primera vuelta, cada una puede completarse en un par de horas si se conoce el camino que se quiere seguir) al título de Northway Games. Todas ellas determinadas  por decisiones, acciones y relaciones con personajes que hemos desarrollado. Y cada una sirvió para comprender más de la historia y saber que cambiar de cara a la siguiente vuelta. En una primera vuelta, en nuestra partida no supimos nada de la gestión política de la colonia al no acudir a la unidad de mando de la colonia y en su lugar desarrollamos nuestra amistad y romance con Dys. En la segunda vuelta descubrimos todo lo que se cocía políticamente y acabó siendo clave para, en una tercera vuelta poder dar un golpe de Estado que fuera importante para uno de los acontecimientos que queríamos evitar.

Los personajes y la empatía, el gran mérito

Los protagonistas del juego, los diferentes miembros que viven en la colonia y con los que las personas que jueguen el título pueden interactuar, son el motor que impulsa el juego y su historia. Conocerlos y evolucionar la relación con ellos es lo que provoca que queramos explorar unos u otros aspectos de la historia. Están bien escritos y definidos y el juego logra que se empatice con ellos fácilmente. Esto sirve también como herramienta para plantear decisiones complicadas con las que logran momentos mucho más dramáticos y emotivos. Es fácil perder a determinados personajes en la historia del juego si no llegamos a conocerlos y tomamos determinadas decisiones.

Mención aparte para los 10 personajes jóvenes con los que se pueden tener relaciones románticas. Cada uno tiene una personalidad muy marcada que va evolucionando conforme crece. Y es ahí donde “I Was a Teenage Exocolonist” exhibe esa madurez y habilidad para mostrar lo que implica crecer durante la adolescencia. Los pensamientos pueden evolucionar, algunos personajes rechazarán o matizarán algunas de sus creencias anteriores, conformarán su identidad sexual y de género y, en definitiva, veremos su paso a la adultez y como van asumiendo nuevas responsabilidades en la colonia.

El sistema para relacionarse con ellos puede llegar a pecar de simple pues solo es necesario dedicarse a las actividades que les gustan a dichos personajes, responderles lo que encaja con sus pensamientos y saber qué regalos darles. No obstante, es verdaderamente gratificante al observar las diferentes bifurcaciones en la historia y el poder contemplar la perspectiva de la misma en función de con quién hemos creado un vínculo más fuerte en la aventura.

“I Was a Teenage Exocolonist” está disponible en PC, MAC, Nintendo Switch, PS4 y PS5.

The-CNN-Wire
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