Siguen apareciendo pequeños pingüinos azules muertos en las costas de Nueva Zelandia. Los expertos señalan al cambio climático como el posible responsable

(CNN) — Los cuerpos de cientos de pingüinos azules han llegado a las playas de la costa norte de Nueva Zelandia en las últimas semanas, según sus conservacionistas, quienes temen que el cambio climático este haciendo que los pingüinos mueran de inanición.

Los kororā, también conocidos como pequeños pingüinos azules, son nativos de Nueva Zelandia, pero están en “riesgo” de declive, según el Departamento de Conservación del país. Se enfrentan a la amenaza de los perros y los hurones, pero también son susceptibles de morir en las carreteras y en las urbanizaciones costeras.

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Los conservacionistas llevan intentando averiguar por qué los pingüinos están muriendo en masa desde principios de mayo, cuando los residentes vieron por primera vez las aves muertas en las playas.

Graeme Taylor, asesor científico principal que estudia las aves marinas en el Departamento de Conservación de Nueva Zelandia, dijo que, según los primeros resultados de laboratorio, la desnutrición puede ser la causa de la muerte de entre 200 y 500 de las aves.

“La causa de la mortandad parece deberse a que no han encontrado suficiente comida en el mar y han muerto de inanición”, dijo Taylor a CNN.

Una ola de calor marino en las aguas del norte del país, unida a las condiciones naturales del ciclo meteorológico de La Niña, han dificultado que los pequeños pingüinos azules encuentren alimento, dijo Taylor.

Estas pequeñas y ruidosas aves de plumas azul pálido o añil suelen comer anchoas y sardinas, y suelen sumergirse a profundidades de hasta 30 metros para capturar sus presas. Pero el aumento de la temperatura del agua hace que los pequeños peces se desplacen a aguas más frías, demasiado profundas para que las aves puedan alcanzarlas, dijo Taylor.

Los resultados iniciales de un estudio de necropsia del Ministerio de Industrias Primarias mostraron que las aves habían perdido su almohadilla de grasa abdominal, por lo que estaban en mal estado de salud antes de llegar a la orilla.

Nueva Zelandia vivió en 2021 el año más cálido de su historia, con temperaturas anuales entre 0,5 y 1,2 grados centígrados por encima de lo normal, según el Instituto Nacional de Investigación del Agua y la Atmósfera.

Las aguas que rodean el país “han estado pulsando hasta 3 °C recientemente”, dijo en enero el investigador principal adjunto del Instituto de Investigación del Cambio Climático de Nueva Zelandia, Nathanael Melia, a Radio New Zealand, afiliada de CNN.

La Niña es un fenómeno oceánico y atmosférico regular que se refiere al enfriamiento periódico de las temperaturas oceánicas en el Pacífico ecuatorial central y oriental. La fase actual del ciclo está trayendo agua más cálida al norte de Nueva Zelandia, lo que dificulta el acceso de los pingüinos azules a la comida, según Taylor.

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| El pingüino de ojos amarillos, conocido como “hoiho”, que significa “gritón” en maorí, es una de las especies de pingüinos más amenazadas del mundo. Estas raras aves están sometidas a una creciente presión por parte de los depredadores, el cambio climático y las enfermedades, pero los conservacionistas de Nueva Zelandia intentan desesperadamente salvarlas. Mira la galería para saber más sobre el hoiho. Crédito: imageBROKER/Gerhard Zwerger-Schoner/Getty Images

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| El hoiho, la única especie solitaria de pingüino del mundo, solo se encuentra en la isla sur de Nueva Zelandia y sus islas subantárticas. Se calcula que solo quedan 3.000 ejemplares maduros en estado salvaje. En el continente neozelandés, la colonia contaba con apenas 265 parejas reproductoras en 2019. Crédito: Martin Pelane/photrip.cz/Adobe Stock

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| Los pingüinos de ojos amarillos son excelentes nadadores: pueden nadar hasta 60 kilómetros en busca de peces pequeños como espadín, charal y bacalao azul. Pueden sumergirse hasta profundidades de 150 metros por debajo de la superficie, aunque suelen permanecer en aguas menos profundas y más cerca de la costa durante la temporada de cría, cuando tienen que regresar con frecuencia para alimentar a sus crías. Crédito: Aumphotography/Moment RF/Getty Images

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| Últimamente, el hoiho se ha enfrentado a mayores desafíos debido al cambio climático. La fluctuación de las temperaturas del mar ha alterado la distribución de su alimento, y el aumento de las temperaturas en tierra los deja estresados y sobrecalentados. La sobrepesca también ha afectado a la disponibilidad de los peces que consumen, y los pingüinos han acabado incluso en las redes de pesca como captura accidental. Crédito: vladislav333222/Adobe Stock

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| Las enfermedades son otro problema para los hoiho, y los polluelos son especialmente vulnerables a enfermedades como la difteria aviar. Los hoiho ponen dos huevos en cada temporada de cría, pero solo crían a los dos si es un buen año con abundante comida. Actualmente, menos del 20% de los polluelos sobreviven hasta la madurez. Pero los conservacionistas esperan que sus intervenciones puedan cambiar las cosas. Crédito: Kevin Schafer/Danita Delimont/Adobe Stock

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| En Penguin Place, en la península de Otago, Nueva Zelandia, los conservacionistas ayudan a las aves enfermas y hambrientas a recuperarse. Los hoiho constituyen el 98% de las aves que pasan por allí, dice Jason van Zanten, director de conservación de Penguin Place. Crédito: Ben Foley / CNN

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| Penguin Place se fundó en 1985, cuando el agricultor local Howard McGrouther cercó unas 60 hectáreas de sus tierras para crear una reserva privada de vida silvestre (en la foto). Una vez que los pingüinos están bien alimentados y se han recuperado de la inanición y las enfermedades, son liberados en la reserva, donde pueden criar y anidar con seguridad. Crédito: Ben Foley / CNN

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| Según van Zanten, los hoiho suelen permanecer en el centro de rehabilitación unas dos semanas. Los pájaros viven en pequeños recintos adornados con rocas, bloques de madera y refugios para que se escondan y jueguen, y son alimentados con pequeños peces dos veces al día para que engorden antes de ser liberados en la naturaleza. Crédito: Ben Foley / CNN

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| Los hoiho tienen muchos depredadores en la naturaleza, como perros, armiños y zorros en tierra, y tiburones, barracudas y leones marinos en el océano. Si los hoiho llegan a Penguin Place gravemente heridos, son enviados al The Wildlife Hospital de Dunedin, donde la veterinaria experta en fauna silvestre Lisa Argilla y su equipo tratan a los hoiho, así como a otras aves y fauna silvestre. Crédito: Ben Foley / CNN

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| Penguin Place se financiaba íntegramente con el turismo hasta la pandemia de covid-19, cuando tuvo que cerrar al público y recibió financiación del gobierno a través del departamento de conservación, dice van Zanten. Ahora, reabierto, sus visitantes utilizan una red de túneles camuflados y excavados a mano (en la foto) para que los turistas puedan ver a los hoiho en su hábitat natural sin molestarlos. Crédito: Ben Foley / CNN

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No es un problema nuevo en Nueva Zelandia, pero está empeorando

Dave Houston, ecologista del Departamento de Conservación, afirma que no es la primera vez que las aves mueren en gran número.

“En los años setenta, ochenta y noventa, la mortandad masiva de aves llegó a alcanzar los 5.000 ejemplares”, explica Houston. “Comparado con eventos anteriores, esto es relativamente pequeño”.

Hasta ahora, las muertes de pingüinos se han registrado en la Isla Norte del país, donde se han dado casos en el pasado, y no se ha señalado ninguna en la Isla Sur.

Los pacientes en este centro de rehabilitación no son humanos, son pingüinos

Aunque Houston dijo que el fenómeno forma parte de un ciclo natural, admitió que el cambio climático ha exacerbado sus efectos negativos.

“Sabemos que [los pingüinos azules] pueden sobrevivir en aguas más cálidas, pero les ha dificultado la vida”, dijo.

Bruce McKinley, presidente de Birds New Zealand, dijo que el cambio climático y la contaminación podrían empeorar las cosas en el futuro.

“El evento en sí es natural y ha ocurrido antes, podría estar cambiando en el patrón o la intensidad debido al calentamiento de los océanos por el cambio climático inducido por el hombre. Pero no lo sabemos”, dijo McKinley.

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