“Ocurrió algo terrible”: una llamada de radio con uno de los hombres acusados del plan de magnicidio en Haití

Puerto Príncipe, Haití (CNN) — Mientras los haitianos se despertaban la semana pasada con la noticia de que su presidente había sido brutalmente asesinado, un hombre no identificado llamó a una emisora de radio local y soltó un extraño monólogo en vivo.

Era el traductor de un grupo encargado de proporcionar seguridad al presidente de Haití, Jovenel Moïse, dijo, pero durante un encuentro en su residencia privada, “ocurrió algo terrible”.

“Hay pérdidas de vidas, pero nosotros no lo hicimos”, dijo.

El asesinato de Moïse ha desencadenado una amplia investigación en varios países, con el apoyo de la Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) y de los servicios de inteligencia de Colombia. No se han hecho declaraciones públicas de al menos dos docenas de personas que han sido detenidas en relación con el caso. Sin embargo, nuevas grabaciones de audio y video del día del asesinato obtenidas por CNN pueden ofrecer un vistazo a la mentalidad de los ahora implicados en el asesinato.

Un reportero fue testigo de la llamada en la calle Route de Kenscoff

Mientras la persona no identificada hablaba en Radio Mega, un reportero local lo escuchó por casualidad.

Un reportero y su camarógrafo de Radio Televisión Caraibes, una de las mayores emisoras de radio de Haití, subían en moto por la accidentada Route de Kenscoff hacia la residencia privada del presidente, en una misión para ver qué podían averiguar sobre el asesinato.

Las imágenes que grabaron muestran un retén de dos camiones, aparentemente sin vigilancia, que sortearon con facilidad: el comienzo de unos cinco minutos extraordinarios en compañía de los que pronto serían los hombres más buscados de Haití.

Justo al subir la colina, dos hombres con pasamontañas salieron de una zanja sosteniendo armas largas y gritaron. Malhaiko Senechal, el reportero, no se inmutó. “Estoy acostumbrado a ver hombres armados en mi trabajo, cuando conduzco por la ciudad”, dijo. “Pensé que estaban ayudando a la policía que respondía al asesinato”.

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Después de 15 años investigando las noticias en Puerto Príncipe, el instinto de Senechal fue detenerse y averiguar más. Vio a más hombres de pie bajo la sombra de los arbustos y las flores que sobresalían de un muro cercano. Parecían vigilantes y un poco inquietos, pero no obviamente hostiles o alterados, dijo a CNN. Tres llevaban armas y aparentemente chalecos protectores, y un cuarto estaba sentado, hablando rápidamente por su teléfono móvil en criollo haitiano.

Según Senechal, el interlocutor se describió a sí mismo como traductor e insistió por teléfono en que él y su grupo habían intentado entregar una orden de arresto al presidente.

Mientras tanto, los radioescuchas de Radio Mega escuchaban en directo lo siguiente de la persona que llamaba, no identificada:

“Este grupo es de la propia mano del presidente; es un grupo que él dejó entrar en el país para que le diera seguridad. Resulta que el mismo grupo ha recibido una orden de arresto contra él”.

“Ocurrió algo terrible, aunque no esperábamos que ocurriera. Sin embargo, yo solo estaba traduciendo para ellos. Cuando intentamos entrar en la puerta para entregar la orden, el séquito del presidente abrió fuego. En consecuencia, estos agentes respondieron a los disparos para proteger sus vidas”.

De pie, a pocos metros, Senechal llamó a su jefe, que confirmó su propia y creciente sospecha: probablemente estaba en medio de los implicados en el ataque a la casa del presidente.

“Cuando escuché al intérprete que estaba haciendo la entrevista con Radio Mega, inmediatamente supe que estaba en peligro, en peligro porque eran hombres que venían a asesinar al presidente. Si pueden asesinar a mi presidente y yo soy un simple ciudadano, pues temí por mi vida”, dijo Senechal.

La bandera de Haití ondea a media asta en el Palacio Presidencial de Puerto Príncipe, Haití, el 10 de julio, tres días después de que el presidente Jovenel Moïse fuera asesinado en su casa.

Un plan de detención

Que alguien afirme que se les contrató para proteger al presidente y que se les ordenó que lo arrestaran parece, en el mejor de los casos, contradictorio. Sin embargo, se asemeja mucho a las explicaciones que ya han dado las autoridades de Haití y Colombia en la semana transcurrida desde el asesinato del presidente.

Comandos colombianos que asesinaron al presidente de Haití habían sido contratados para detenerlo, dice la policía de Colombia

Al menos 39 personas han sido implicadas en el asesinato del presidente Moïse, y 26 de los sospechosos son colombianos, muchos de ellos exmilitares. Citando a las autoridades de Haití, la policía de Colombia dijo el jueves que algunos de los colombianos fueron contratados y llevados a Haití en el entendimiento de que su trabajo era detener al líder y entregarlo a las fuerzas del orden de Estados Unidos.

El plan inicial era “detener al presidente y ponerlo a disposición de la (Agencia Antidroga de Estados Unidos)”, dijo el jueves el jefe de la policía de Colombia, general Jorge Vargas, en una conferencia de prensa en Bogotá. La policía de Haití también ha dicho que los sospechosos supuestamente llevaban un documento que pretendía ser una orden de arresto. CNN no tiene pruebas de la autenticidad del documento.

Varios de los sospechosos tenían vínculos con Estados Unidos: algunos habían sido informantes de la DEA y el FBI, mientras que otros habían participado en programas de formación y entrenamiento militar de Estados Unidos mientras servían en el ejército de Colombia. Sin embargo, no hay indicios de la participación directa de la DEA en la operación que mató al presidente Moïse, según Vargas, y la agencia ha dicho que ninguno de los atacantes operaba en su nombre.

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Es probable que algunos de los presuntos asesinos fueran engañados por sus compatriotas, según declaró el jueves el presidente de Colombia, Iván Duque, a una emisora de radio local. La investigación preliminar sugiere que los colombianos trabajaban en dos grupos, dijo: un grupo más pequeño que conocía un objetivo “criminal” y era consciente de que la operación mayor era un encubrimiento, y un grupo más grande que se había mantenido a oscuras.

Duque dice que algunos sospechosos colombianos sabían que la misión era matar al presidente de Haití

“Un grupo importante fue llevado allí para trabajar en una supuesta misión de seguridad privada, de protección. Pero había un grupo más pequeño que aparentemente tenía conocimiento detallado de que el resultado de la misión iba a ser criminal”, dijo Duque, sin ofrecer más pruebas.

No está claro si ese resultado iba a ser un asesinato presidencial, añadió.

Un hombre se refleja en un teléfono móvil en un monumento fuera del Palacio Presidencial en memoria del asesinado presidente Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el miércoles 14 de julio de 2021.

Dos exmilitares colombianos, Dubernay Capador y Germán Rivera, han sido acusados de dirigir la operación. Ambos se reunieron previamente con Christian Emmanuel Sanon, el pastor radicado en Florida que, según las autoridades de Haití, coordinó la operación militar con la esperanza de arrebatar el poder del país, según Vargas, el jefe de la policía de Colombia. Sanon negó todo conocimiento de la operación y ha insistido en su inocencia, según una fuente cercana a la investigación que no puede ser nombrada por no estar autorizada a hablar del asunto.

Por su parte, Matías Gutiérrez, un guardia de seguridad de Colombia para una empresa petrolera en Bogotá, también dijo que Capador intentó reclutarlo para viajar a Haití a principios de mayo, describiéndole un trabajo “como seguridad privada en Haití”. Seguridad para el presidente de Haití, que se creía amenazado de muerte”.

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Otros tres de los sospechosos conocidos son haitianos-estadounidenses, de los que se cree que dos fueron contratados como traductores para el grupo. Basándose en las fotos publicadas tras su detención, Senechal cree que el hombre con el que habló, y que llamó a Radio Mega, era uno de ellos.

El jefe de la policía nacional de Haití, Leon Charles, se ha negado a comentar si alguno de los sospechosos ha sido acusado formalmente o tiene representación legal, citando la investigación en curso.

Capador y al menos otros dos colombianos fueron abatidos por las autoridades de Haití en respuesta al asesinato.

Las fuerzas de seguridad realizan una investigación mientras un soldado hace guardia en la entrada de la residencia del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, Haití, el miércoles 7 de julio de 2021.

La búsqueda arroja más interrogantes

Continúan las detenciones en Haití en medio de la búsqueda de un autor intelectual local —o varios— capaz de traer, armar y desplazar a decenas de mercenarios extranjeros. Varios policías y jefes de unidades de seguridad han sido sometidos a “medidas cautelares”, que suelen tener por objeto limitar los movimientos, según la policía de Haití. Cuatro han sido puestos en aislamiento, entre ellos el jefe de seguridad del palacio nacional, Dimitri Herard.

“También creo que esto ha sido un complot mucho mayor y que las autoridades tendrán que aclarar muchos aspectos. ¿Quién ha presionado para cambiar el resultado de la operación? ¿Por qué todos los implicados acabaron en el mismo lugar y no en dos? ¿Quién era el encargado de proteger al presidente? Todas estas son cosas que tenemos que responder y estamos trabajando con las autoridades de Haití para que den con los instigadores de este asesinato”, dijo el jueves Duque, el presidente de Colombia.

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Pero gran parte de la investigación sigue siendo opaca, lo que deja mucho terreno fértil para las teorías conspirativas, las especulaciones y los rumores. Varias piezas clave de información siguen sin ser reveladas, incluyendo las imágenes de circuito cerrado de televisión del interior de la residencia del presidente, y el relato de la testigo potencial más prominente de Haití, la primera dama Martine Moïse, que resultó herida durante el ataque de la semana pasada. Su cuenta oficial de Twitter ha emitido múltiples declaraciones en las que reflexiona sobre la muerte de su marido y agradece al personal médico de Miami, donde está hospitalizada, pero no ha comentado lo sucedido.

Sin el testimonio de los propios sospechosos, aún no se ha explicado por qué aparentemente permitieron a Senechal y a su camarógrafo acercarse tanto y también marcharse, preguntando únicamente si la pareja había visto tropas del ejército o de la policía al pie de la colina. Según Senechal, los dos periodistas no habían visto ninguna fuerza de seguridad al subir la colina, aunque a su salida, unos cinco minutos más tarde, pudo observar a una veintena de agentes de seguridad armados procedentes de la cercana plaza de Saint Pierre.

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Lo que plantea una pregunta más: por qué las autoridades de Haití podrían haber dejado sin vigilancia un control de carretera clave frente a los presuntos asesinos, aunque fuera brevemente. Una portavoz de la policía de Haití no respondió a la solicitud de comentarios de CNN.

–Stefano Pozzebon contribuyó con este reportaje desde Bogotá, y Evan Perez y Barbara Starr desde Washington.

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