Los ‘incendios zombis’ ya arden (sin llamas) en el Ártico y se podrían volver más comunes a medida que el planeta se calienta

(CNN) — En línea con el aumento de las temperatura globales, el Ártico ha enfrentado una racha de incendios forestales masivos en los últimos años.

Y aunque el frío invernal y las nevadas fuertes son suficientes para apagar la mayoría de los incendios, los científicos dicen que las condiciones adecuadas pueden crear incendios que no morirán.

Esta imagen de archivo muestra el humo de un incendio en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Yukon Delta de Alaska en 2015.

¿Cómo actúan los «incendios zombis»?

Al igual que sus homónimos, estos llamados «incendios zombis» son difíciles de matar.

Los incendios zombis —alimentados por suelos ricos en combustible en el hemisferio norte y que subsisten con el escaso oxígeno disponible bajo la nieve— pueden arder durante meses, mucho después de que las llamas sobre la superficie se hayan extinguido.

Y, a veces, incendios que han ardido durante todo el invierno pueden encender llamas nuevas al año siguiente después de que se derrite la nieve.

Sander Veraverbeke, profesor asociado de la Universidad Libre de Amsterdam, sospechó por primera vez hace varios años que este fenómeno estaba provocando incendios forestales. Veraverbeke dijo que, al escanear imágenes satelitales para un estudio previo que examinaba el rol de los rayos en los incendios del Ártico, notó que se estaban iniciando nuevos incendios cerca terrenos que habían ardido el año anterior.

Incendio zombi que ardió durante el invierno ártico de 2019 a 2020 y que originalmente fue parte del incendio del lago de los cisnes.

«Vi que en los bordes de las cicatrices de los incendios del año anterior, las llamas volvían a aparecer en primavera y comenzaban nuevos incendios forestales en los bordes. Y para mí eso era realmente intrigante», dijo.

Veraverbeke dijo que los encargados a nivel local de gestionar los incendios confirmaron que ellos también habían observado incendios que parecían sobrevivir al invierno.

Sin embargo, todavía no estaba claro qué tan generalizados estaban estos incendios zombis ni si se estaban volviendo más frecuentes.

En un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Nature, la autora principal de la Universidad Libre de Amsterdam Rebecca Scholten, junto con Veraverbeke y otros coautores, intentan responder estas preguntas.

Advierten sobre un posible aumento de los «incendios zombis»

En términos generales, encontraron que los incendios zombis son responsables solo de una fracción de la tierra quemada por acción del fuego en la mayoría de los años.

Sin embargo, advierten que podrían convertirse en una fuerza que los bomberos deban tener en cuenta, al tiempo que el cambio climático causado por el humano favorece las condiciones cálidas y secas que pueden desencadenar grandes incendios forestales.

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«Tendremos más de estas temporadas de incendios extremas, lo que también significa que probablemente tendremos más incendios zombis», dijo Veraverbeke. «Entonces, aunque es un porcentaje relativamente pequeño ahora, es probable que sea mayor en el futuro».

A través de observaciones de campo y monitoreos satelitales, el estudio examinó bosques en Alaska y los Territorios del Noroeste de Canadá entre 2002 y 2018.

Durante los años examinados, el estudio encontró que los incendios zombis eran responsables solo del 0,8% del total de tierra quemada y del 0,5% de emisiones emisiones de carbono liberadas por incendios en Alaska y los Territorios del Noroeste.

Sin embargo, hubo algunos años en los que constituyeron una parte mucho más significativa.

La importancia de los bosques boreales

En 2007, 2008 y 2010, los incendios zombis fueron responsables de más del 5% de la tierra que se quemó y las emisiones de carbono que se generaron por los incendios en Alaska. En 2008, un único incendio zombi en Alaska quemó más de 130 km cuadrados mientras se cocinaba a fuego lento durante el invierno, un área equivalente al 38% del total de tierra que se quemó por los incendios ese año en Alaska, según el estudio.

Ambas regiones albergan grandes bosques boreales con reservas enormes de pinos, abetos y algunas especies de árboles de hoja caduca, así como suelos ricos en la mezcla inflamable de vegetación en descomposición que se conoce como turba.

Además de ser un combustible potente para los incendios, las turberas (humedales ácidos) de todo el mundo almacenan cantidades enormes de carbono que atrapan el calor. Según algunas estimaciones, las turberas contienen el doble de carbono que todos los bosques del mundo combinados.

Cuando se quema la turba, ese carbono se libera a la atmósfera, donde permanece y contribuye al calentamiento global.

Los investigadores encontraron que los años con incendios grandes y temperaturas por encima del promedio se correlacionaban fuertemente con una mayor prevalencia de incendios zombis.

Se observaron incendios zombis durante los seis inviernos posteriores a los seis veranos más calurosos en los Territorios del Noroeste. Por el contrario, no se observó ninguno después de los siete veranos más fríos incluidos dentro del período de estudio.

El aumento de las temperaturas en el Ártico

Desde el año 2000, el Ártico se ha calentado a una tasa dos veces mayor que el resto del planeta.

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Y aunque estos incendios que pueden sobrevivir al invierno siguen siendo raros, los investigadores argumentan que se deben seguir monitoreando, junto con el resto de cambios que están transformando a estos bosques.

«Creo que el mero hecho de que esto esté sucediendo muestra que esta región está cambiando muy, muy rápido», dijo Veraverbeke. «Es realmente un testimonio del calentamiento rápido del Ártico y los (bosques) boreales».

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