ANÁLISIS | El mundo según Biden

(CNN Español) — En EE.UU. hay una tradición que comenzó durante la administración de Franklin D. Roosevelt (1933-1945), que es la de detenerse en los primeros 100 días de gobierno del nuevo presidente y sirve para analizar, evaluar y proyectar el rumbo. El miércoles 28 de abril se cumplieron estos primeros 100 días de la toma de posesión de Joe Biden que, según la tradición, incluyó el discurso del presidente ante el Congreso. El análisis del primer tramo de su gobierno incluye una dimensión nacional que le interesa básicamente a los estadounidenses y otra internacional muy trascendente, que tiene repercusiones en todo el mundo. Hay un puente que conecta las dos esferas.

Repasemos los aspectos más importantes, los títulos de estos primeros 100 días. En el plano nacional, Biden aceleró el proceso de vacunación en el marco de la pandemia de covid-19, en el ámbito económico ha promovido dos paquetes de estímulo y ayuda para las familias. El principal, de US$ 1,9 billones aprobado por el Congreso, supone un cambio importante en la política económica estadounidense y un eventual conflicto con el Partido Republicano que lanza críticas a la intervención del Estado (1). Según el pronóstico de Fondo Monetario Internacional, la economía del país crecerá más del 6% este año.

Con respecto a las políticas migratorias, Biden promovió una visión más abierta que la de Donald Trump, un tema que le trajo problemas en la frontera con México, sobre todo con los niños que cruzan la frontera de forma irregular sin acompañantes. Finalmente, frente a la violencia armada, Biden ha promovido algunas restricciones por decreto para combatir los asesinatos masivos a los que calificó de “vergüenza nacional” y ha puesto sobre la mesa el asunto de la brutalidad policial, especialmente en contra de la comunidad negra. Estos son los cuatro temas centrales de la agenda nacional: la pandemia, la economía, las migraciones y la violencia armada.

Política exterior de Biden

En la pandemia es donde la agenda nacional de estos primeros 100 días comienza a volverse global. Además, regresó al Acuerdo de París, anunció la salida de tropas estadounidenses de Afganistán y formuló un reconocimiento histórico al genocidio armenio promovido por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Una caracterización históricamente rechazada por el gobierno de Turquía. (4) Además, su administración acusa a China de perpetrar otro genocidio, pero hoy contra la comunidad musulmana de los Uigur y él mismo calificó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, como “asesino”.

En su discurso ante el Congreso del miércoles pasado dijo esta frase: “Hemos visto el abismo de la insurrección y la autocracia, la pandemia y el dolor. Y “Nosotros, el Pueblo”, no claudicamos. En el mismo momento que nuestros adversarios estaban convencidos de que nos quebraríamos y caeríamos, nos reagrupamos. Nos unimos. Con luz y esperanza convocamos una nueva fuerza, nueva determinación para posicionarnos y ganar la competencia del siglo XXI. Vamos en nuestro camino hacia una unión más perfecta, más próspera y justa como un solo pueblo, una nación y un solo Estados Unidos”.

Por supuesto, hace referencia al final de la presidencia de Donald Trump. Posiblemente es la definición más importante que formuló el presidente Biden en el Parlamento, conectada con otra que presentó en su discurso en la toma de posesión, cuando dijo que “la democracia ha prevalecido”. Este es el puente. El concepto que conecta ambas dimensiones, la nacional y la internacional.

Crédito: Melina Mara-Pool/Getty Images

El mundo después de Trump

Los teóricos de la política mundial habían postulado que la pandemia actúa como un acelerador de todos los procesos en curso. Es decir, íbamos hacia alguna parte a 100 km/h. Pues ahora iremos a 200. La pandemia como acelerador de los procesos en curso. Pero ocurrió un episodio disruptivo, cuya dimensión no parece estar siendo calibrada de manera correcta. El hecho de que ganó Biden. Y tal vez eso signifique el fin de una época cuyo éxtasis más extraviado ha sido justamente el gobierno del presidente Trump y su influencia en el mundo.

Ese periodo estuvo marcado por los llamados impulsos populistas, los nacionalismos, la xenofobia, la falta de cooperación multilateral, las tensiones dentro de los países. No solo a nivel comercial sino también con cierta convivencia inmoral con algunos líderes muy cuestionados. Así se había organizado el mundo: los populismos contra los antipopulismos.

Biden nos plantea que el planeta debe enfrentarse a otros conflictos más complejos, más importantes e incluso mucho más interesantes: la democracia vs. la autocracia. Y ha mencionado el tema explícitamente y ha convocado al mundo a tomar partido alrededor de estos principios. El escenario que tuvo lugar en Estados Unidos es un antecedente preocupante para el actual mandatario. Él quiere evitar que se repita en otros rincones de la Tierra. El populismo tal vez no alcance para explicar el rumbo de ciertos países y ha sustituido el término populismo por el término autocracia. Este es el mundo, según Biden.

Nota del editor: El programa “En diálogo con Longobardi” puede verse todos los domingos a las 9:00 p.m. hora de Miami (10pm hora de Argentina) en la pantalla de CNN en Español. Además, sus shows pueden escucharse en varias plataformas.

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