Cómo apostó Brasil por la cloroquina y la hidroxicloroquina, medicamentos no probados para combatir el covid-19

Sao Paulo (CNN) — El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido durante mucho tiempo un defensor de los medicamentos cloroquina e hidroxicloroquina para curar el covid-19, a pesar de múltiples estudios que muestran que no son efectivos.

Ahora, los documentos muestran que su gobierno gastó fondos de emergencia en los medicamentos y continuó produciéndolos y distribuyéndolos a un ritmo sin precedentes durante 2020, mientras rechazaba al menos una oferta para comprar una vacuna que ya se encontraba en la etapa final de los ensayos porque los términos eran «abusivos».

Después de promover repetidamente el potencial de la cloroquina y la hidroxicloroquina para prevenir y mitigar los efectos del covid-19, el propio Bolsonaro dio positivo en julio pasado. «Si hubiera tomado hidroxicloroquina como medida preventiva, todavía estaría trabajando», dijo, a pesar de que el medicamento, que se usa con mayor frecuencia contra la malaria, en realidad no había demostrado su eficacia contra el coronavirus y la Organización Mundial de la Salud (OMS) había interrumpido un ensayo importante con hidroxicloroquina.

Mientras estaba en cuarentena, publicó un video en las redes sociales que lo mostraba tomando lo que dijo que era su tercera dosis de hidroxicloroquina.

«Me siento muy bien. Me sentía regular el domingo, mal el lunes. Hoy martes, me siento mucho mejor que el sábado, así que sin duda», dijo mientras sostenía una pastilla y luego la tragaba. «Está funcionando.»

La semana pasada, Bolsonaro admitió nuevamente que se podía demostrar que estaba equivocado y que el medicamento podría no tener ningún impacto en el coronavirus, pero agregó «al menos no maté a nadie. Ahora, si por casualidad resulta ser efectiva en el futuro, aquellos de ustedes que criticaron, parte de los medios, serán responsables».

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| El coronavirus nos ha llevado a tomar una serie de medidas para protegernos del contagio. Pero, ¿realmente funcionan? Mira la galería → 1. Tapetes de desinfección, cubrirse los zapatos, desinfectar las suelas, desinfectar las llantas de los autos | El consenso entre los expertos que consultamos es que no funcionan estas medidas. (Crédito: CESAR MANSO/AFP via Getty Images)

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| Sin embargo, desinfectar los zapatos o dejarlos a la entrada de la casa puede evitar que entre la suciedad y contaminantes. (Crédito: ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images)

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| 2. Limpiar las bolsas de la compra | Los expertos que consultamos dicen que no funciona limpiar las bolsas de la compra, pero hay discusión. (Crédito: Oli Scarff/Getty Images)

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| “La probabilidad que el virus esté pegado en la bolsa es baja… Lo que sí es importante es lavarse las manos después de coger las bolsas. No son las bolsas las que trasmiten, son las mano”, explicó una doctora. Aunque el contagio por superficies es posible, es muy poco frecuente. (Crédito: Rob Carr/Getty Images)

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| 3. Tomar la temperatura | No funciona contra el covid-19. Según una experta, “en general, el virus no es un virus altamente productor de fiebre. (Crédito: Anthony Devlin/Getty Images)

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| En muy pocos casos está uno produciendo fiebre y cuando uno tiene fiebre se siente mal, es probable que no salga a la calle”. El porcentaje de las personas que transmiten el virus y tienen fiebre es muy bajo, afirmó otro médico. (Crédito: Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images)

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| 4. No tocar botones de ascensor y otras superficies de lugares altamente transitados | La clave está en lavarse las manos después de salir, cuando tocas superficies, antes de tocarte la cara, de comer, etc. (Crédito: ATTA KENARE/AFP via Getty Images)

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| Las superficies de lugares muy concurridos siempre han sido foco de infecciones, así que por eso el lavado de manos es fundamental. (Crédito: MLADEN ANTONOV/AFP via Getty Images)

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| 5. Desinfectar el dinero | Los billetes y monedas que pasan de mano en mano son vehículos de suciedad y microorganismos, pero quizás desinfectarlos no sea tan buena idea. (Crédito: Dan Kitwood/Getty Images)

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| Además de que desinfectar los billetes puede dañar el papel, el problema no está ahí. Insistimos: lávate las manos cada vez que toques este tipo de objetos. (Crédito: SAM PANTHAKY/AFP via Getty Images)

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| 6. Quitarse la ropa al llegar a casa y usar ropa antifluídos | La ropa antifluídos sí ayuda a que el virus no se pegue al tejido. Las que usan los médicos y personal de salud no debe salir del hospital. También funciona para personas que están en ambientes concurridos. Un médico explica que “si uno llega de la calle y que tenga que cambiarse de ropa, no”. “Pero igual si el virus se pega a la ropa, pues no pasa nada, porque de la ropa no salta porque no tiene movilidad”, añade. (Crédito: ROBYN BECK/AFP via Getty Images)

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| 7- ¿Qué SÍ funciona? | Lo hemos sabido desde el principio de la pandemia: evitar las conglomeraciones, privilegiar las actividades al aire libre y no los espacios cerrados, evitar las reuniones con muchas personas y sí, lavarse las manos. (Crédito: Maddie Meyer/Getty Images)

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| También funciona mantener el distanciamiento social y usar mascarillas. (Crédito: GEOFF CADDICK/AFP via Getty Images)

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Distribución de cloroquina e hidroxicloroquina

De acuerdo con documentos exclusivos obtenidos por CNN Brasil, afiliada de CNN, Bolsonaro no solo estaba hablando de los medicamentos el año pasado, su gobierno estaba usando activamente fondos de emergencia designados para combatir la pandemia de covid-19 para comprarlos y distribuirlos incluso después de haber demostrado que ser ineficaces.

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En mayo, el Ministerio de Salud de Brasil recomendó oficialmente la cloroquina para el tratamiento temprano del covid-19. Y en junio extendió la recomendación para niños y mujeres embarazadas, el mismo día en que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) revocó su autorización de uso de emergencia para la hidroxicloroquina y a pesar de la creciente evidencia de que no fue eficaz para prevenir o curar el covid-19.

Dos días después, el 17 de junio, la Sociedad Brasileña de Enfermedades Infecciosas publicó una carta abierta diciendo que era «urgente y necesario» detener el uso de hidroxicloroquina en el tratamiento del covid-19. El Ministerio de Salud, sin embargo, no modificó sus recomendaciones durante los meses siguientes y los médicos informaron haber sido presionados para recetarla.

En septiembre, la oficina de medicamentos estratégicos del Ministerio de Salud confirmó a CNN Brasil que estaba en proceso de adquirir más cloroquina con recursos destinados a combatir el covid-19 porque su arsenal se había reducido a 375.500 dosis. No especificó cuánto pedía ni cuánto costaría.

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«En 2020, el programa de malaria ha visto un aumento en el número de casos en Brasil y, como se ha anunciado diariamente, el número de casos de covid-19 en Brasil sigue siendo alto», dijo el departamento en una respuesta escrita. Por lo tanto, se espera que la demanda por parte de estados y municipios de este medicamento se mantenga alta en el segundo semestre de 2020”.

No especificaron qué parte se utilizó para su programa de malaria y qué parte para combatir el covid-19. Pero según cifras obtenidas por CNN Brasil, la unidad farmacéutica del ejército brasileño produjo un total de 3,23 millones de píldoras en 2020. Eso comparado con 265.000 píldoras producidas en 2017 y ninguna producida en 2018 o 2019.

Y según las propias cifras del Ministerio de Salud, el número de casos de malaria fue de 60.713 en los primeros seis meses de 2020, un 16% menos que en el primer semestre de 2019.

Documentos obtenidos por CNN Brasil utilizando la Ley de Libertad de Información de Brasil muestran que entre los meses de abril y agosto, la oficina del Ministerio de Salud para la coordinación de medicamentos estratégicos solicitó que el laboratorio farmacéutico del Ejército distribuyera 1,5 millones de pastillas de cloroquina a los departamentos de salud estatales.

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Según los documentos, la distribución tenía como objetivo «combatir la pandemia de covid-19» y las píldoras se distribuyeron en función del número de casos sospechosos en cada estado.

Las distribuciones continuaron en la segunda mitad del año, incluso después de que la FDA revocó su autorización de uso de emergencia y varios estudios concluyeron que la cloroquina y la hidroxicloroquina no eran efectivas en el tratamiento de covid-19. El Ejército dijo a CNN Brasil que entre septiembre de 2020 y enero de 2021 se distribuyeron 420.000 dosis.

Un contrato visto por CNN Brasil muestra que en septiembre, el ejército gastó US$ 144.000 en materias primas necesarias para producir cloroquina, pagando 167% sobre el valor de mercado –una compra que fue señalada como sospechosa por la Oficina Federal de Contabilidad General. En un comunicado a CNN, el ejército dijo que los precios habían subido debido a las fluctuaciones en el tipo de cambio y un aumento en la demanda internacional.

Carta de Pfizer

En el mismo mes, Brasil recibió una carta del director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, instando al país a firmar un contrato para comprar 70 millones de dosis de su vacuna de covid-19 y ofreciendo reunirse con el Gobierno.

En ese momento, Pfizer ya se encontraba en ensayos de última etapa con su vacuna. CNN Brasil informó por primera vez sobre la existencia de la carta el mes pasado. Se envió a Bolsonaro y a varios ministros del gabinete el 12 de septiembre, cuando el número de muertos en Brasil ya era el segundo más alto del mundo con 131.000 y el número de casos confirmados era de 4,3 millones.

Pero las negociaciones con Pfizer fracasaron y no terminaron en un acuerdo. La noticia de la carta provocó enojo cuando salió a la luz el mes pasado a medida que el Gobierno se apresuraba a implementar un programa de vacunas.

El Ministerio de Salud de Brasil respondió a CNN Brasil diciendo que los términos de la oferta, que incluían un acuerdo para no responsabilizar a Pfizer por los efectos secundarios negativos, eran «abusivos». El ministerio dijo que también estaba preocupado por la pequeña cantidad de dosis que se ofrecen en el primer lote: 500.000, pero agregó que las negociaciones aún están en curso.

Pfizer se negó a comentar.

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Programa de vacunación

Cuando Brasil finalmente lanzó su programa nacional de vacunación el 18 de enero después de repetidos retrasos, comenzó con solo seis millones de dosis para una población de más de 210 millones.

El gobierno de Bolsonaro había apostado por la vacuna Oxford/AstraZeneca como pieza central de su programa. Pero debido a los retrasos, finalmente recurrieron a CoronaVac, la vacuna desarrollada por Sinovac de China y probada en Brasil en asociación con el gobernador del estado de Sao Paulo, quien también es un enemigo político de Bolsonaro.

Hasta ahora, el 2,2% de la población ha recibido una primera dosis del régimen de dos dosis requerido por las vacunas CoronaVac y Oxford/AstraZeneca.

Pero incluso cuando las autoridades comenzaron a implementar vacunas en enero, el gobierno continuó promoviendo la cloroquina como tratamiento en sus aplicaciones y en el protocolo que no se había actualizado desde su publicación en mayo pasado y donde se caracterizó como un componente clave de «tratamiento temprano».

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Cuando se le preguntó por qué el ministerio seguía recomendando el medicamento, el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, dijo a los periodistas el mes pasado que nunca había recomendado un medicamento específico.

«Defendemos, alentamos y orientamos a las personas enfermas para que acudan inmediatamente a su clínica de salud, a un médico, y el médico hará un diagnóstico clínico del paciente. Qué medicamentos prescribe el médico, eso es un dominio privado con el paciente».

Bolsonaro nombró a Pazuello, un general del ejército, cuando su segundo ministro de Salud renunció luego de negarse a emitir pautas federales para el uso de hidroxicloroquina y cloroquina en el tratamiento de covid-19.

«Fui elegido para tomar decisiones y la decisión sobre la cloroquina pasa por mí», declaró Bolsonaro en mayo pasado. Al día siguiente, Nelson Teich dimitió. Su reemplazo, Pazuello, dio las pautas.

José Brito es periodista de investigación de CNN Brasil.

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