La desigualdad del covid-19: la pandemia ha sumido a algunas en la pobreza, mientras impulsó los ahorros de otros

(CNN Business) –– Para muchos estadounidenses, los impactos económicos de la pandemia de covid-19 han sido devastadores y han marcado desigualdad. Millones han perdido sus empleos. La inseguridad alimentaria y de vivienda se ha disparado. Y aproximadamente la mitad de los hogares de EE.UU. reportaron una disminución en los ingresos de este año, según Bankrate.com.

La vida será más difícil para ellos si no obtienen pronto ayuda financiera adicional o un trabajo remunerado.

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Pero otros fueron lo suficientemente afortunados como para mantener sus empleos e incluso trabajar desde casa. Por lo que terminaron en una mejor situación económica, o al menos no se vieron afectados. Esto gracias a factores como un mercado de valores al alza, mayores ahorros o un impulso en la demanda de su negocio. Así contrasta la desigualdad de los efectos del covid-19 en la situación financiera de varias personas.

Él nunca imaginó que estaría en esta situación: una cara de la desigualdad del covid-19

Desafortunadamente, Barnell Garrett se encuentra en la categoría de «peor situación».

En marzo, su trabajo como gerente de ventas de hotel en Seattle desapareció. Primero a través de una licencia y luego con un despido permanente.

Los subsidios de desempleo de Garrett vencen a fines de diciembre y él no sabe si calificará para obtener una extensión. Los costos de su seguro médico ahora son de 641 dólares al mes. Una cifra muy por encima de los 150 dólares que pagaba cuando su empleador subsidiaba sus primas del seguro médico. Ahora, Garrett considera retirar alrededor de 25.000 dólares de su plan de ahorro de pensión 401 (k) para pagar la deuda adicional de la tarjeta de crédito que acumuló durante la pandemia por gastos alimentos y seguros, así como un préstamo privado que obtuvo hace unos años.

Barnell Garrett, despedido de su trabajo en ventas de hotel, dice que solo puede pagar sus recibos hasta enero.

Garrett indicó podrá pagar sus recibos hasta enero. Sin embargo, si no recibe ayuda pronto tendrá que mudarse con su madre en caso de no encontrar un lugar mucho más barato para vivir. Ahora que se acerca a los 40 años, nunca imaginó estar en esta situación.

Según dijo, no espera que la industria hotelera, donde construyó su carrera, se recupere rápidamente, por lo que está buscando trabajo en otros sectores. Está dispuesto a aceptar un sueldo menor, pero le sorprende lo bajo que son los salarios que se ofrecen. Incluso cuando un empleador exige un título universitario y años de experiencia.

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«Varios de los empleos para los que hice entrevistas inicialmente parecían trabajos bien pagos. Pero, durante la entrevista me enteré de que pagan apenas por encima del salario mínimo de 15 dólares de Seattle. Y son más bajos que mi desempleo mensual», dijo Garrett.

El plan de pensiones 401(k) de ella ya se agotó

Olivia Bukosky dijo que el año pasado era una madre trabajadora con vida de clase media en Owings Mills, Maryland.

Este año, perdió su trabajo en la administración de propiedades y ya agotó su plan de ahorros 40 (k). También ha cobrando subsidios por desempleo y cupones de alimentos.

Está retrasada en el pago del alquiler. Y le preocupa ser desalojada en enero si el propietario de su vivienda no puede conseguir subsidios de alquiler del estado.

Olivia Bukosky pasó de ser una madre trabajadora de clase media el año pasado a vivir de cupones de alimentos y subsidios de desempleo.

Bukosky indicó que si eso sucede tendrá que quedarse con amigos o regresar a la casa de la que es copropietaria con su esposo. Sin embargo, se está divorciando de él y «no es un buen ambiente», dijo.

Ella desea que el divorcio pueda continuar, pero eso tendrá que esperar. «No puedo cobrar la pensión alimenticia hasta que vayamos a corte. No puedo pagar un abogado y Legal Aid ni siquiera considerará los divorcios hasta que la pandemia termine», dijo.

Al igual que Garrett, Bukosky también busca trabajo fuera de su campo. Se ha presentado a varias opciones de empleo e incluso presentó entrevistas, pero hasta ahora no ha recibido ofertas. «Estoy buscando de todo. Solo necesito trabajar».

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Ella tiene amigos que le brindan apoyo emocional, pero no se atreve a abrirse completamente. «Un amigo me contactó hoy y yo no quería decirle cómo estaba porque no tenía nada bueno que decir. Soy como un disco rayado», dijo Bukoski. «Ha sido un año terrible».

Agradecidos por la suerte que han tenido: el contraste de la desigualdad del covid-19

La historia económica ha sido muy diferente para personas como el abogado de bienes raíces Paul Levine, la veterinaria Danielle Sawyer y los viajeros de aventura Michael y Melissa Harlow. Lo que marca las desigualdad económica de la pandemia.

Levine trabaja en acuerdos inmobiliarios tanto residenciales como comerciales. Inicialmente, vio una gran caída en el negocio desde mediados de marzo hasta mediados de mayo. Pero desde entonces, dijo, su despacho ha estado «asombrosamente concurrido… Hay mucho dinero entrando al mercado».

Aunque todavía no sabe si sus ingresos totales de este año superarán al 2019, él espera que así sea. Incluso, si no fuera el caso, aún considera que está mejor económicamente porque el dinero que guardó por no viajar o salir a comer se ha destinado a sus ahorros y al pago de recibos.

«Me siento agradecido de poder pagar mi hipoteca y pagar los gastos de mi hogar», dijo Levine.

Una oleada de adopciones de mascotas durante la pandemia ha significado mucho más trabajo para veterinarios como Danielle Sawyer.

La consulta veterinaria de Sawyer ha registrado un aumento del 50% en los clientes, debido a que muchas personas adquirieron perros durante la pandemia. También porque muchos lo hicieron hecho a través de Craigslist o de criadores sin escrúpulos en línea y recibieron mascotas enfermas que necesitan atención médica. «Ha sido como un día muy largo para nosotros», dijo Sawyer.

Pero esto también significa que ha tenido el mejor año en términos económicos desde que es veterinaria. Y eso la ha ayudado a pagar su deuda de educación y a comprar el condominio donde ella y su pequeña hija viven ahora.

Para Michael y Melissa Harlow, padres con hijos emancipados, la pandemia reafirmó la sabiduría de la decisión que tomaron hace años. Específicamente, pagar deudas y reducir sus pertenencias para poder renunciar sus trabajos corporativos. Aunque todavía necesitan trabajar para no tener que tocar sus ahorros de jubilación, lo hacen de una manera ligada a su amor por la aventura.

El negocio de alquiler de vehículos recreativos de Michael y Melissa Harlow funcionó bien este verano, a medida que la gente buscaba formas seguras de viajar en medio del covid-19.

Por ejemplo, tienen un servicio de alquiler de vehículos recreativos en línea. El negocio de este verano funcionó muy bien, a medida que la gente buscó formas seguras de viajar en medio del covid-19, explicó la pareja. Melissa también trabaja como locutora independiente. Lo que tiene la posibilidad de hacer desde un estudio que creó en la casa de huéspedes que alquilan en un rancho cerca a San Diego.

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Además, destacaron, sus ahorros han aumentado porque gastaron menos en viajes y otras actividades este año.

«Estoy agradecida de haber hecho de tripas corazón durante tantos años (en la reducción de sus pertenencias). Valió la pena el dolor… para estar donde estamos ahora», comentó Melissa.

Financieramente estables, pero afectados

Para algunas personas, la pandemia no ha significado ni una bendición ni una tragedia.

Jan Jansen, un médico jubilado originario de Países Bajos, y su esposa, Catharine, se mudaron a Santa Fe hace unos años. Y lo hicieron tras décadas de vivir y trabajar en Indianápolis.

Sus ingresos se han mantenido estables, en parte gracias a un mercado de valores en alza. Y la pareja terminó gastando menos porque no puede ir a restaurantes ni viajar. En cambio, donan a bancos de alimentos y entregan dinero a través de su iglesia.

«Es triste ver cómo un país puede fallarle completamente a su población», dijo Jansen.

Jan Jansen, jubilado y su esposa Catharine extrañan viajar para visitar a su familia. Él se siente afortunado de que la pandemia no haya afectado sus ingresos.

Lo principal que perdieron, dijo Jansen, es un año de sus vidas. «Nuestro principal problema es un año perdido, que cuenta más cuando tu horizonte se acorta».

Mientras tanto, la empleada del gobierno federal Leigh Ramunni en Massachusetts dijo que perdió a miembros de su familia a causa del covid-19. Pero está agradecida de no haber perdido su empleo. También de poder trabajar desde casa, ya que su esposo no puede hacerlo debido a una discapacidad.

Ramunni señaló que se abasteció de comida para seis meses porque tiene asma y trata de no salir mucho. Pero también está donando más, tanto en dinero como en comida.

«Tenemos suerte de tener más, así que hemos dado más», dijo. «Nos consideramos bendecidos, pero también oramos para que surja algo positivo… Como una nación rica y poderosa, no deberíamos tener filas de comida y desalojos durante una pandemia».

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