Los tratamientos contra el covid-19 no contienen células y tejidos de fetos abortados

(CNN Español) – El Dr. Elmer Huerta explica cuál ha sido el uso de células y tejidos fetales. El especialista en salud pública dice que ciertas líneas celulares derivadas de fetos abortados han sido utilizadas en la elaboración de anticuerpos y vacunas.

Esto no significa que los anticuerpos monoclonales usados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ni la medicina remdesivir ni las posibles vacunas de Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson contengan células o tejidos de fetos abortados.

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Hola, soy el Dr. Elmer Huerta y esta es su diaria dosis de información sobre el nuevo coronavirus.

Información que esperamos sea de utilidad para cuidar de su salud y la de su familia.

Tratamientos contra el covid-19: ¿usan células y tejidos de fetos abortados?

Como lo mencionamos en el episodio del 5 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió –como parte de su tratamiento para covid-19– un coctel de anticuerpos monoclonales llamado REGN-COV2, fabricado por la compañía farmacéutica estadounidense Regeneron.

Inmediatamente después, se supo de manera pública que ese medicamento había sido desarrollado usando células y tejidos fetales.

En medio de todo esto, los grupos religiosos y contra el aborto en Estados Unidos y Canadá han argumentado razones éticas para rechazar el uso de ciertas vacunas que están en pleno desarrollo por ser fabricadas con derivados de células de fetos abortados.

Hoy veremos cuán ciertas son esas afirmaciones.

En primer lugar, es importante aclarar desde el inicio que no es verdad que las vacunas en desarrollo o el coctel de anticuerpos monoclonales que recibió el presidente Trump contengan células o tejidos fetales.

Sin embargo, es cierto –y lo explicaremos en este episodio– que ciertas líneas celulares derivadas de fetos abortados han sido usadas en la elaboración de, no solo anticuerpos monoclonales, sino también de las vacunas de Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson, CanSino, la Universidad de Pittsburgh e ImmunityBio.

También han sido usadas en el desarrollo del medicamento remdesivir que recibió Donald Trump.

Uso de células del riñón de un embrión abortado

Todo empezó a inicios de la década de los setenta en Leiden, Holanda, cuando el laboratorio del científico Alex Van der Eb buscaba producir una línea de células que pudiesen ser usadas en la fabricación de proteínas.

Uno de los investigadores posdoctorales que trabajaba en su laboratorio, el canadiense Frank Graham, logró insertar –después de 293 experimentos– el material genético de un virus de resfrío en el núcleo de células embrionarias de riñón de un embrión legalmente abortado en Holanda.

Lo que obtuvo fue una línea celular inmortal llamada HEK 293.

La letra H viene de la palabra humano, la E de embrionario, la K de la palabra para riñón en inglés, kidney. Y 293 viene de la numeración de los experimentos de Graham.

HEK 293 significa entonces “células fetales de riñón humano logradas en el experimento 293”.

Desde entonces, esa línea celular HEK 293 y su derivado HEK 293T, se han convertido en las principales líneas celulares con las que trabaja la gran mayoría de laboratorios que hacen experimentos para el desarrollo de medicinas y vacunas.

Su uso solo lo superan las controversiales líneas celulares HeLa, derivadas de un tumor canceroso del cuello del útero.

Tomaron estas líneas celulares sin el permiso de la paciente Henrietta Lacks en los años cincuenta.

Células de la retina de un feto abortado

Otra línea celular, llamada PER.C6, derivada de células de la retina de un feto abortado a mediados de la década de los ochenta en el mismo laboratorio del Dr. Van der Eb, está siendo usada en el desarrollo de la vacuna del laboratorio Johnson & Johnson.

Volviendo al caso de los anticuerpos monoclonales que recibió el presidente Trump, los funcionarios del laboratorio Regeneron aclararon que las células HEK 293T fueron usadas para producir versiones falsas o imitaciones del nuevo coronavirus, las que se usaron para probar si los anticuerpos que desarrollaban funcionaban o no.

Podemos concluir entonces que ni los anticuerpos monoclonales usados por el presidente Trump ni la medicina remdesivir ni las posibles vacunas de Moderna, AstraZeneca y Johnson & Johnson contienen células o tejidos de fetos abortados.

Estas medicinas, y múltiples otras, se desarrollan gracias a las líneas celulares inmortales HEK 293 y HEK 293T, derivadas de células de riñón de un feto abortado en Holanda a comienzos de los años setenta.

Esas líneas celulares no son células madre, ni células fetales, ni embrionarias; son células epiteliales inmortales que tienen casi 50 años de vida.

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This content was republished with permission from CNN.

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