10 datos sobre Amy Coney Barrett, nueva jueza de la Corte Suprema de EE.UU.

CNN Español — La jueza conservadora Amy Coney Barrett, nueva integrante de la Corte Suprema de Estados Unidos, tiene siete hijos, dos de ellos adoptados en Haití. Ha hablado abiertamente sobre su fe católica. Fue estudiante de la Universidad de Notre Dame y asistente del difunto juez Antonin Scalia, a quien ha señalado como su referente jurídico. Repasamos aquí 10 datos de su vida.

Madre de siete hijos, dos de ellos adoptados de Haití

La familia es la prioridad número uno de Barret, según personas que la conocen. La jueza de 48 años, que nació en Nueva Orleans, Louisiana, tiene siete hijos: Emma, Vivian, Tess, John Peter, Liam, Juliet y Benjamin.

Vivian y John fueron adoptados por Amy Coney Barrett y su esposo, Jesse, en Haití. «Vivian es nuestro milagro. Vivian se unió a nuestra familia, nació en Haití y vino a casa cuando tenía 14 meses y pesaba 5 kilos y estaba tan débil que nos dijeron que tal vez nunca caminaría de manera normal o hablaría. Hoy Vivian es una gran atleta y les aseguro que no tiene problemas para hablar», dijo durante las audiencias de confirmación para la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito de Estados Unidos.

Los desafíos de ser madre de un niño con síndrome de Down

Benjamin, el hijo menor de la jueza, tiene síndrome de Down. «Benjamin tiene necesidades especiales y eso presenta desafíos únicos para todos nosotros, pero creo que todo lo que necesitan saber sobre el lugar de Benjamin en la familia se resume en el hecho de que los otros niños lo identifican sin reservas como su hermano favorito», dijo en esa misma audiencia de 2017.

Durante las audiencias de confirmación para la Corte Suprema, destacó que sería la primera mujer con hijos en edad escolar en servir en el máximo tribunal de justicia estadounidense.

Graduada por la Universidad de Notre Dame

En 1994, Amy Coney Barrett se graduó magna cum laude como licenciada en Letras en el Rhodes College, en Memphis, Tennessee. En 1997 se graduó summa cum laude como doctora en jurisprudencia en la Escuela de Derecho de la Universidad de Notre Dame. En una de las audiencias de confirmación para la Corte Suprema, Coney Barrett destacó que sería la única magistrada en funciones que no se graduó de Yale o Harvard.

Católica que cree «en el poder de la oración»

Uno de los temas que ha estado en el centro del debate es la religión de Amy Coney Barrett y cómo podría influir en sus fallos. La jueza es católica. «Creo en el poder de la oración y ha sido alentador escuchar que tanta gente está orando por mí», dijo durante el primer día de sus audiencias de confirmación en el Senado para la Corte Suprema. Se la ha asociado con un grupo cristiano llamado People of Praise, aunque la jueza no ha hablado públicamente sobre su vínculo con esta comunidad.

En 2017, cuando la senadora Dianne Feinstein preguntó si Barrett podría separar su fe de las decisiones legales, dijo que sus opiniones personales no influirían en el desempeño de sus deberes como jueza.

Este lunes, luego de jurar su cargo como magistrada ante la Corte Suprema, dijo además: «Haré mi trabajo sin temor o para hacer favores y lo haré independientemente, tanto de las ramas políticas como de mis propias preferencias».

Asistente del juez conservador Antonin Scalia

Entre 1998 y 1999, Coney Barrett fue asistente legal del difunto juez Antonin Scalia. Durante las audiencias de confirmación para la Corte Suprema, Coney Barrett dijo que compartía la misma filosofía legal que pregonaba Scalia, del ala conservadora. Scalia fue un pionero del llamado “originalismo” en la interpretación de la constitución de EE.UU. «tal y como fue escrita”. No obstante, durante la audiencia también hizo énfasis en que no era igual a él. «Quiero ser cuidadosa y decir que si me confirman, no tendrían al juez Scalia, tendrían a la jueza Barrett», afirmó.

Profesora en Notre Dame

Entre 2002 y 2017 Amy Coney Barrett se desempeñó como profesora en la Escuela de Derecho de Notre Dame. Antes fue profesora adjunta de la Escuela de Derecho de la Universidad George Washington. También se desempeñó en el área privada. Entre 1999 y 2001 trabajó en la firma de abogados Miller, Cassidy, Larroca & Lewin en Washington.

Firma de manifiesto contrario al Obamacare

En 2012, cuando era profesora en Notre Dame, firmó un manifiesto colectivo en el que se condenaba el beneficio para el control de la natalidad en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, Obamacare. En ese documento se lo calificaba como «asalto a la libertad religiosa». Durante las audiencias de confirmación para la Corte Suprema, Barrett dijo que no era «hostil» a esa ley. «No estoy aquí en una misión para destruir la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio», dijo. «Solo estoy aquí para aplicar la ley y adherir al estado de derecho», afirmó.

Carrera judicial impulsada por Donald Trump

No es la primera vez que Trump elige a Barrett para un cargo judicial. En mayo de 2017 el presidente la designó para la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito de EE.UU., que abarca Indiana, Illinois y Wisconsin. Meses después, el 31 de octubre de 2017, fue confirmada por el Senado para el cargo.

Tiene un arma, toca el piano y su momento más sincero

Durante las audiencias de confirmación, la jueza se negó en repetidas ocasiones a adelantar sus puntos de vistas en temas sobre los que le podría tocar intervenir. Sin embargo, dio varios datos de su vida privada. Dijo, por ejemplo, que toca el piano. Y que su familia tiene un arma. En lo que Alex Rogers de CNN calificó como «quizás su momento más sincero» en la tercera jornada de audiencias, Amy Coney Barrett dijo que el día anterior había tomado una copa de vino. «Te diré que lo necesitaba al final del día», afirmó. Y Richard Blumenthal, senador demócrata de Connecticut, le respondió: «Permítame decir (que) en ese tipo de cuestión, tiene derecho a permanecer en silencio».

Reconoció el costo personal de la designación

“No creo que sea un secreto para ninguno de ustedes, ni para el pueblo estadounidense, que este es un proceso realmente difícil, algunos podrían decir insoportable», dijo Barrett cuando le preguntaron en el Senado cómo se sintió al ser designada.

«Jesse y yo tuvimos muy poco tiempo para tomar una decisión con consecuencias trascendentales para nuestra familia. Sabíamos que nuestras vidas serían revisadas en busca de cualquier detalle negativo. Sabíamos que nuestra fe sería caricaturizada. Sabíamos que nuestra familia sería atacada. Y entonces tuvimos que decidir si esas dificultades valdrían la pena porque ¿qué persona cuerda pasaría por eso si no hubiera un beneficio en el otro lado?», afirmó.

Amy Coney Barrett dijo que el «beneficio» sería su compromiso «con el Estado de Derecho y el papel de la Corte Suprema».

Con información de Gabriela Matute y Alex Rogers

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